Asociación
Europea
de Historia del Psicoanálisis

Psicoterapia Psicoanalítica. ¿Qué es? ¿Cuáles son sus diferencias y particularidades?

El Psicoanálisis es un método terapéutico, el cual se basa en la investigación de nuestros contenidos psíquicos inconscientes.
Tiene como finalidad exponer los vínculos existentes entre lo anímico y lo corporal a fin de ponerlos en correspondencia para con ello generar un nuevo conocimiento respecto a nuestro interactuar.

El psicoanalista no guía al paciente, pero si lo orienta, responsabilizándolo de sus actos y adjudicándole su posición activa ante la vida como tal.
Empero ello no quiere decir que sólo identificando el origen del problema nos conducirá a liberar al paciente de su padecer, en cambio, producto del análisis, este malestar se irá convirtiendo en una serie de representaciones que durante el proceso terapéutico adquirirán un nuevo sentido; un sentido que se originará sólo del cuestionamiento de esas experiencias que hemos vivido y que hemos mantenido intactas por el simple hecho de que su modificación nos genera angustia.
De ahí que la tarea del psicoanalista no consista sólo en recuperar una historia –de hacer consciente lo inconsciente- sino en posibilitar simbolizaciones y recursos que promuevan la salud del que consulta.

Al no liquidar las resistencias y solo eludirlas, es decir, atacando al síntoma y no a su etiología y sus implicaciones o acepciones a nivel inconsciente, es una de las razones por las cuales la cura se hace pasajera o incompleta, se trata aquí de resultados efímeros o inclusive de desplazamientos que pueden agravar la situación. De mayor alcance es una terapia que contemple esta concepción, pues no es sin las resistencias que nos constituyen, como podremos lograr vastos resultados, se trata de volver asequible lo inconsciente a la conciencia, lo cual se logra venciendo las resistencias y no eludiéndolas.

Ya desde el año 1919 con Freud, y mucho antes, se comentaba que la psicoterapia no es un procedimiento terapéutico moderno.
Al contrario, es la tarea más antigua de la que se ha servido la medicina. El mismo Freud y en el entorno de aquellos, se reconocía que ciertos trastornos, y muy en particular las psiconeurosis, son mucho más asequibles a influencias anímicas que a cualquier otra medicación. La pregunta es: ¿Qué tanto el profesional está al tanto de esta tan indispensable y eficaz herramienta? Me refiero aquí al proceder psíquico del cual devendrá la cura, y con ella su respectiva influencia a nivel somático.

Respecto al tiempo, el psicoanálisis requiere siempre lapsos más prolongados. Por eso se tiene el deber de revelarle ese estado de cosas antes que el paciente se decida en definitiva a emprender el tratamiento. La abreviación de la cura analítica sigue siendo un deseo justificado cuyo cumplimiento, como veremos, se procura por diversos caminos.
Por desgracia, un factor de mucho peso se les contrapone: unas alteraciones anímicas profundas sólo se consuman con lentitud; ello sin duda se debe, en una instancia, a la ausencia de tiempo de nuestros procesos inconscientes. La psicopatología posee –como decíamos- las cualidades de un organismo vivo, hará pues lo necesario para quedar inmune a todo aquello que quiera desposeerla de su beneficio. Así estimados lectores, nos damos cuenta de tal modo, que el proceso no va en función de la duración, sino de hacer lo correcto, asumiendo las consecuencias e implicancias de ello.

En el Psicoanálisis partimos de causalidades, damos la importancia necesaria a los hechos y a la relación que la persona hace de ellos. Sabemos que un pensamiento, sueño o acontecimiento no aparece sin razón, sino que por el contrario forma parte de una necesidad. La cuestión entonces es conocer, detectar y elaborar dichas relaciones. Así, la palabra se nos presenta como una herramienta fundamental. En un primer momento, vista como revelación a través de la asociación libre, y en un segundo, vista como la posibilidad de cura; es decir, como mediación. Quedar satisfecho al erradicar el síntoma, es sólo menester de la sugestión NO del Psicoanálisis; no debemos olvidar que el síntoma sólo es una señal, un indicio de algo. Es la consecuencia no el origen. Así pues, si sólo atacamos a la superficie sólo será cuestión de tiempo para una nueva aparición, y con vasta seguridad aún más dañina que la anterior.

Para solucionar los síntomas es preciso remontarse hasta sus génesis, hasta el conflicto del cual nacieron; es preciso renovar este conflicto y llevarlo a otro desenlace con el auxilio de fuerzas impulsoras que en su momento no estaban disponibles. Es pues del Recordar, Repetir y Reelaborar, como podemos dar salida a aquello que no tuvo otra opción que ser asumido. Se trata de revivir nuestra propia historia, aunque ahora con la particularidad de que podremos contar con otros recursos, con la posibilidad de instalar puentes, allí donde habían agujeros o inclusive abismos; es pues, a través de estos puentes que uno va creando un sentido y originando vínculos. Los cuales nos darán los porqués de eso que ahora, en el presente, nos acongoja.

El ser humano pues, debe valerse de su inteligencia para gobernar su devenir anímico y corporal, haciendo de él una unidad psicosomática. ¿Cómo? El psicoanálisis nos presenta una posibilidad…

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