Asociación
Europea
de Historia del Psicoanálisis

Titulo: “INFORMEGARMA - SU PRODUCCIÓN TEÓRICA Y SU INFLUENCIA EN ALGUNOS DE MIS DESARROLLOS PERSONALES" - Eduardo Braier


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ASOCIACIÓN EUROPEA DE HISTORIA DEL PSICOANÁLISIS

INFORMEGARMA
SU PRODUCCIÓN TEÓRICA Y SU INFLUENCIA EN ALGUNOS DE MIS DESARROLLOS PERSONALES

EDUARDO BRAIER
BREVE INTRODUCCIÓN
Hemos de tener especialmente en cuenta que la producción garmiana se inscribe en los tiempos del empleo frecuente y extendido del método psicoanalítico clásico, con la asociación libre del analizando, el empleo del diván y una frecuencia alta de sesiones semanales.
Seguían siendo por entonces las psiconeurosis el paradigma clínico, si bien Garma investigó y escribió también acerca de algunos cuadros no neuróticos o directamente psicóticos, como lo son la esquizofrenia -uno de sus primeros trabajos versó en torno a esta (Garma, 1931) y mereció las felicitaciones del propio Freud, quien le envió una carta a tales fines (Freud, 1932)- o las formas psicóticas de la melancolía y la manía, así como lo hizo con trastornos psicosomáticos como el dolor de cabeza o la úlcera gastroduodenal.
Otro aspecto a destacar es que, dentro de su sólida formación, prevalecía una clara orientación freudiana. A ello se sumaba su aceptación de algunos conceptos de la obra de Klein, la que ejerció una fuerte hegemonía en el psicoanálisis argentino, especialmente entre los años 50 y 70 del siglo XX, época en la que surgieron varios trabajos del analista vasco.
Pero, llegado el caso, él no vacilaba en señalar sus críticas y discrepancias tanto con Freud como con Klein, y lo hacía con muy consistentes fundamentos teórico- clínicos. Por ejemplo, no llegó a aceptar la concepción kleiniana sobre la culpa y la reparación.
A todo esto debemos añadir sus amplios conocimientos acerca de las obras de diversos psicoanalistas, desde los pioneros hasta sus contemporáneos, a los que no dejaba de mencionar en sus textos y cuyas teorías consideró y revisó concienzudamente, en temas tales como, por ejemplo, el psicoanálisis de los sueños o las múltiples contribuciones de diversos autores a la temática del final del tratamiento psicoanalítico, uno de los últimos temas que abordó.
Otro rasgo que cabe mencionar es que era un hombre sumamente culto, por eso pudo apoyarse en muchos datos extraídos de la historia de la humanidad y de la cultura universal (particularmente de la hispánica). Acostumbraba citar a diversos pensadores y poetas (como Lorca, por ejemplo).
Asimismo quisiera señalar su preocupación por la mejoría y el bienestar de los pacientes, es decir, por cuánto de beneficioso para la salud mental podrían aportar sus investigaciones. Nunca olvidó los objetivos terapéuticos del psicoanálisis, tal como ha quedado reflejado en sus escritos.
De la teoría de la génesis traumática de los sueños, que es un clásico dentro de la producción de Garma, se ha venido ocupando nuestro compañero Yako Adissi. Por mi partehe de referirme a otros aportes delanalista vasco que considero gozan igualmentede plena vigencia en el pensamiento psicoanalítico y, dentro de ellos, preferentemente a los que he incorporado de manera expresa a mi marco referencial, así como a los que han influido de modo determinante en mis propios desarrollos teóricos.
Voy a limitarme a describirles brevemente las aportaciones de Garma a uno de los temas que he elegido (solo una muestra dentro de su extensa obra) y que no es otro que la conflictiva yo- superyó en la psicopatología y en el tratamiento psicoanalítico, que incluye la original concepción del superyó que Ángel y su esposa, Betty Garma, denominaron "superyó engañador", presente en las reacciones maníacas y en la manía.
LA SEGUNDA TÓPICA EN LAS TEORIZACIONES GARMIANAS. LA CONFLICTIVA YO-SUPERYÓ

ASPECTOS GENERALES

A lo largo de su obra Garma destaca especialmente, desde la segunda tópica freudiana, la participación del conflicto entre el yo, el ello, el superyó y la realidad exterior en la génesis de distintas entidades psicopatológicas.
Considero que el maestro vascosigue en este aspecto sobre todo al Freud de El yo y el ello, pero también incluye a Klein, cuando propone como uno de los objetivos terapéuticos básicos del psicoanálisis que el analizando haga consciente su sometimiento masoquista a los objetos superyoicos perseguidores internos y externos.(Garma, 1974).

Antes de introducirnos de lleno en este tema, será necesario puntualizar que el bilbaínose interesó desde temprano por lo que por entonces se llamaban los instintos (antes que pulsiones), tanto los sexuales como los agresivos, incursionando activamente en la problemática del sadismo y del masoquismo. Adhirióa la teoría freudiana definitiva de las pulsiones de vida y de muerte (Freud, 1920), así como a la hipótesis de Freud (1924) acerca de la existencia de un masoquismo primario. (Véase el trabajo de Garma de 1971:"Enlosdominiosdelinstintodemuerte").
Un exponente de este interés del bilbaíno por dichos temas es su importante libro Sadismo y masoquismo en la conducta humana, de 1943. Centra allí su interés en el conflicto entre un superyó sádico y un yo masoquista.
Años atrás he realizado una revisión crítica bastante minuciosa de la historia y evolución del concepto del superyó en la teoría psicoanalítica, partiendo de Freud y sus discípulos, siguiendo con Klein e incluyendo la participación de numerosos autores posfreudianos, habiendo agregado además algunas hipótesis personales. (Braier, 2012 a). Mi impresión es que Garma es uno de los que más estudió y enfatizó la importancia del superyó y de esta visión desde la 2da tópica, aunque a veces se le pueda objetar el haber insistido demasiado en una línea interpretativa basada en el sometimiento masoquista del yo a un superyó sádico. Pero, a propósito de esto último, hemos de tener presente que ya Freud, en El yo y el ello, había señalado al superyó como el principal factor patógeno, y que, además, el superyó del analizando es -fácil y automáticamente, diría yo- transferido a la figura del analista. (Freud, 1923; 1940 [1938]). Esto implica que el conflicto entre el yo y el superyó se reproduce en el campo de la transferencia-contratransferencia, facilitando el acceso a su análisis.
Desde mi propia praxis, diría que este enfoque de Garma me resulta especialmente valioso, explicando en buena medida la problemática de algunos pacientes, como en el caso particular de organizaciones psíquicas obsesivas, melancólicas o maníacas, por ejemplo; eso sí, es preciso evitar el riesgo de tomar la parte por el todo;esto es, no hemos de obstinarnosenconcebirlo todosolamente desde esta perspectiva (ni desde ninguna otra), la de la 2da tópica; ello iría en desmedro de nuestra atención parejamente flotante y de, como diría Piera Aulagnier (1978), nuestra teorización flotante, lo que acabaría obturando nuestra captación de otros psicodinamismos intervinientes en la producción de las inhibiciones, síntomas y angustias del analizando.
Sabemos desde siempre que la conflictiva yo-superyó, de un modo u otro, está ya presente en la obra freudiana desde mucho antes de El yo y el ello, mientras que es la base del célebre trabajo de James Strachey (1934) acerca de la "naturaleza de la acción terapéutica del psicoanálisis", que no en vano detentó -y acaso detentetodavía- la condición de ser, después de los trabajos sobre teoría de la técnica psicoanalítica del propio Freud, uno de los más leídos de todos los escritos acerca de esta temática.
A todo esto y en lo que respecta a la teoría de las pulsiones,ensuinterpretacióndeloque -aún-se llamabael "instinto" demuerteenlaobrafreudiana,Á.Garma(1971)sehacentradomásbienenElproblemaeconómicodelmasoquismo(Freud,1924),dandoparticularimportanciaalestudiodelmasoquismoprimarioy,porextensión,alasformasdemasoquismoperversoymoral. Convienerecordartambiénqueatravésdedistintaspublicacionesdesusúltimasetapasdeproducción, Freudhabíarecalcadoespecialmenteelpapeldeterminantedelmasoquismo.
Lo que viene ahora correspondería a una historia de las ideas psicoanalíticas. En mis indagaciones acerca de las probables influencias que habría experimentado Garma para estos desarrollos que se centran en el instinto de muerte (Garma, 1971), el superyó sádico y el yo masoquista, además de las antes citadas enseñanzas de Freud, me ha resultado insoslayable pensar en Theodor Reik, que fue su analista. Reik a su vez se había analizado con Abraham, pero después lo hizo con Freud durante un tiempo, siendo un discípulo y ferviente admirador del padre del psicoanálisis. En 1925 este lo defendió en el juicio que sufrió por practicar el método psicoanalítico no siendo médico (era psicólogo), tal como queda testimoniado en el escrito de Freud "Pueden los legos ejercer el psicoanálisis?".
Se puede entonces decir que Freud fue algo así como el "abuelo analítico" de Garma
A todo esto, Reik investigó profundamente el masoquismo, y en 1941 publicó su obra Masoquismo en el hombre moderno.
No resulta difícil concebir un encadenamiento teóricoy generacional (probablementeinfluidoasuvezporlacontinuidadenlosdivanespsicoanalíticos) en lo que se refiere a la trasmisión y continuidad de una línea investigativa de la conflictiva superyó sádico-yo masoquista, que se inicia en S. Freud (El yo y el ello, El problema económico del masoquismo, El sepultamiento del complejo de Edipo, Inhibición, síntoma y angustia, Dostoievsky y el parricidio, El malestar en la cultura, etc.), prosigue con T. Reik (Masoquismo en el hombre moderno) y continúacon Ángel Garma. De este cabe destacar su ya mencionado texto Sadismo y masoquismo en la conducta humana, que vería la luz veinte años después de la aparición de El yo y el ello ya solo dos de los escritos de Reik acerca del masoquismo. Este libro del maestro vascoanalizarálasguerras,lossuicidios,losestadosmelancólicosylasneurosisobsesivas,entreotrostemas;a las neurosis obsesivas, la melancolía y la manía las tratará atambién en El psicoanálisis: teoría, clínica y técnica. PosteriormenteyjuntoaBetty,su esposa, nosbrindaráunagudoestudiodelsuperyóengañadorytanáticoenlamaníaydela "alegríamasoquistadelyoporeltriunfo,medianteengaños,delsuperyó" (Garma,Á.yElisabethG.deGarma,1966);estosuponeunsuperyótancargadodepulsióndemuerteenlamaníacomoenlamelancolía.(Poco más adelante me detendréen este artículo).
En esta continuidad generacional del pensamiento psicoanalítico, talvalioso legado teórico llegótambién a mí, como a tantos otros beneficiados por el mismo, a través de las enseñanzas del propio Garma (seminarios cursados y escritos) y de otros maestroscon los que tuve el privilegio de contar; y por qué no, también por la vía del diván, en mis análisis garmianos. (Luego daré más detalles sobre esto último).
Fidelidadesdediván?Enestagenealogíapsicoanalíticanosepodríandescartar,aunqueprefieropensarquelatransmisióntransgeneracionaldelosconceptoshaoperadosobretodoejerciendoenlosmiembrosdeestacadenaunefectoestimulanteyalalargamuy fructíferoparalainvestigaciónprofundadetemastantrascendentescomola pulsión de muerte, el sadismo y elmasoquismo.
NEUROSIS OBSESIVAS
Es a todas luces magistral la descripción que hace Garma acerca de la estructura o personalidad del neurótico obsesivo, vista precisamente desde la 2da tópica freudiana,al ahondar en las característicasgenerales del ello, el yo y el superyó del obsesivo), en un extenso trabajo de más de cien páginas. (Véase Las neurosis obsesivas. En Sadismo y masoquismo en la conducta humana). Este trabajo sigue siendo, al menos para mí, y hasta donde conozco, la más amplia y profunda descripción de esta entidad psicopatológica, descripción absolutamente vigente y en la que el vasco incluye múltiples y muy ilustrativas viñetas clínicas.

EL SUPERYÓ ENGAÑADOR EN LAS REACCIONES MANÍACAS Y EN LA MANÍA
Pero acaso uno de los más originales y valiosos aportes garmianos en el terrenode la psicopatologíasea la descripción del que este, junto a Betty Garma, llamó el superyó engañador (Á. Garma y E. G. de Garma, 1966).En el mismo, los Garma describen dentro de las reacciones maníacas y de la manía un superyó que embauca al yo, convenciéndole e induciéndolo acerca de la conducta a seguir, que resulta dañina y perjudicial para este (y aun para otros), a menudo bajo un clima de euforia que encubre el padecimiento del yo, inminente o ulterior. Por lo tanto, el superyó del maníaco no sería menos cruel y nocivo que el del melancólico, sino que simplemente adoptaría otras formas, empujando a actuar al yo, lo que a mí me recuerda la concepción lacaniana del superyó que manda gozar, como veremos después.
En El psicoanálisis. Teoría, clínica y técnica, de 1962, el bilbaíno nos dice que el superyó es una formación originada
"[…] en un núcleo psíquico muy anterior al complejo de Edipo y -continúa diciendo- procedería directamente de la vida instintiva misma, manifestándose como un imperativo que obliga a satisfacer todos los propios instintos".
Basándose en esta hipótesis, Garma sostendrá a continuación que a la satisfacción instintiva proveniente del instinto mismo se le suma este núcleo inicial del superyó. Precisamente, siguiendo a Freud, escribí en 2012 (Braier, 2012 a):
"[…] el superyó es una formación compleja, con varias y muy diferentes raíces originarias, en relación tanto con el mundo exterior como con el interior, dentro del cual es concebido no solo como una diferenciación del yo sino también hundiendo sus raíces en el ello(Freud, 1924)".
Según los Garma, en la manía no habría un desquite del yo del melancólico, no se daría una fusión del yo con el superyó, como sugiere Freud (1917 [1915]), anulando así los efectos agresivos y destructivos de este último. Aquí el vasco discrepa con Freud y llega a decir que la teoría freudiana sobre la manía es… una teoría maníaca …
Garma, como ya hemos dicho, fue un autor muy freudiano (él mismo se definía así), pero que solía decirnos a quienes fuimos sus alumnos: "En este punto Freud sostiene tal cosa, pero yo opino lo contrario" (Garma, 1977), afirmación que, pese a su apariencia, puedo asegurar no tenía nada de maníaca ni de petulante; y a renglón seguido fundamentaba su posición.
Lo que los Garma, investigando en los dinamismos y significados latentes postulan acerca de las reacciones maníacas es que, al revés de lo que Freud señala (que el Yo se rebela ante el superyó), el Yo se halla dominado por su Superyó, pero no se da cuenta, ya que sufre un engaño por parte de éste, cayendo una y otra vez en la trampa que le tiende. Por eso estos autores hablan en la manía de "la alegría masoquista del yo por el triunfo, mediante engaños, del superyó" (Á. y E. Garma, 1966). Es como el trabajo de los esclavos, o el de los reclutas, nos dicen, a los que se obliga a cantar y aparentar ánimo alegre, mientras realizan penosas y agotadoras labores. Bajo la apariencia de una liberación y satisfacción de tendencias vitales habría un sometimiento masoquista del Yo, que experimenta un cierto placer ante la situación, habiendo encontrado una fórmula desde el anhelo de bienestar (como,verbigracia,sucede en las adicciones y en las que por lo demás se dan manías que podemos llamar "químicas", diría yo).
Para los Garma, la teoría freudiana de la manía, incluida en "Duelo y melancolía", se quedaría en la superficie. Afirman que desde la perspectiva freudiana de la manía tomaríamos sólo en cuenta el narcisismo secundario, el retorno de la libido al Yo, pero no incluiríamos el sometimiento yoico ni el sacrificio del Ello ante el Superyó.
De acuerdo con los Garma, la manía puede ser tan grave y nociva como la melancolía o más aún, bajo una apariencia de bienestar, alegría o triunfo; el triunfo maníaco sería del Superyó sobre el Yo y no al revés.


OTRAS CONSIDERACIONES PERSONALES EN TORNO A LAS REACCIONES MANÍACAS Y LA MANÍA
Estoy persuadido de que la dinámica expuesta por los Garma es la que puede estar en el trasfondo de reacciones maníacas que se cobran muchas muertes (por imprudencia en la carretera, por sobredosis de drogas, etc.), así como de ruinas económicas, embarazos por descuido y destinados al aborto, etcétera. (Braier, 2008). También es pasible de ser observada en las reacciones colectivas provocadas a partir de la angustia de muerte y de las restricciones consecutivas a la pandemia del Covid-19. Porque, ¿qué otra cosa, digo yo, sino reacciones maníacas, contagiosas y masivas (identificación de masas) son las conductas de las poblaciones -sobre todo de jóvenes- en el mundo occidental, en estos tiempos de atroz pandemia, cuando se entregan a reuniones y fiestas multitudinarias en las que no se respetan las medidas sanitarias básicas, panorama a menudo agravado por los excesos alcohólicos y el consumo de drogas? Es evidente que tales conductas, imprudentes y destructivas, bajo la promesa de placer de distintas mociones pulsionales, no serían posibles si antes no se impusieran en el yo de cada individuo la desmentida o renegación de una realidad acuciante y la negación maníaca omnipotente (desde "la voz interior" del superyó engañador que, por ejemplo, embauca al yo: "Eres joven y sano, a ti no te va a pasar nada"), así como la simultánea proyección (o identificación proyectiva, si se prefiere) del riesgo de enfermedad y de muerte en los otros ("enfermarse y morirse son cosas que les pasan a los otros, no a ti"), despreciando asimismo maníaca y narcisísticamente a sus semejantes, a quienes el sujeto puede llegar a contagiar en el caso de ser infectado por el virus, pudiendo causar finalmente enfermedad y muerte, que quedan enmascaradas por la alegría -maníaca- y aun la euforia del "hay que vivir la vida". Lo que falla y se echa a faltar en tales circunstancias es precisamente la acción protectora del superyó, capaz de poner límites útiles al yo, ayudándolo a acatar las normas de conducta establecidas (la ley), para así disminuir los peligros de la enfermedad y la muerte propia y las de los otros .

Freud se refirió expresa aunque brevemente a la manía en "Duelo y melancolía". Este texto fue escrito cuando sólo contaba con la primera tópica, pero en realidad allí se anticipan aspectos de la segunda, como cuando su autor alude a la conciencia moral(que luego se equiparará al superyó), conduciéndonos por tanto hacia una inteligencia de la manía de acuerdo con lo que después se conocerá como teoría estructural o segunda tópica. Para explicar esta perturbación sostiene aquí Freud la existencia de una identificación del Yo con el Ideal del Yo (que ulteriormente llamará Superyó), como contrapartida de la melancolía, afección esta última en la cual el Yo padece los ataques de un Superyó extremadamente sádico. Desde esta perspectiva, suele decirse que en la manía se produce una suerte de fusión del Yo con el Superyó. A los fines de evaluar la vigencia de esta propuesta freudiana, diría que en un cierto nivel, en la manía o en los estados maníacos esto parecería cumplirse: el sujeto impresiona en esas circunstancias como si su Superyó no operara sobre él o directamente no tuviera Superyó (en lo que respecta a verse juzgado, amenazadou oprimido) y en consecuencia no experimentara culpa alguna. Así, se permite una serie de acciones y se erige en cambio en juez e incluso en perseguidor de los demás; o sea, se convierte él mismo en una representación del Superyó. Su Yo parece haber resuelto de este modo el problema por el que atraviesa en su relación con el Superyó. Con frecuencia el maníaco, que puede rozar la conducta psicopática, trata (mal-trata diríamos mejor) a los otros como en el fondo ha sido -y es, como veremos enseguida- tratado por su propio Superyó.

Continuemos revisando el modelo freudiano de la manía en "Duelo y melancolía", en el que se daría la coincidencia del Yo con lo que luego se llamará Superyó, con la consecuente sensación de triunfo y de incremento de la autoestima. Dice allí Freud que en la melancolía el Superyó subyugaría al Yo, mientras que en la manía aquél en cambio quedaría sometido al Yo o apartado de éste, lo que puede ser complementado por una frase del propio Freud en Psicología de las masas y análisis del yo, en la que expresa, a propósito del maníaco:

"El sujeto, no perturbado por crítica alguna, se siente libre de toda inhibición y al abrigo de todo reproche o remordimiento".

Hasta aquí la frase. Llevado a un plano general, lo dicho puede ser apreciado en los carnavales o celebraciones equivalentes, en los que se levantan muchas prohibiciones.
Considero que lo que en este asunto propone Freud es así, repito, hasta cierto punto, ya que aún puede ser todo lo contrario; a continuación veremos por qué digo esto.

Volvamos ahoraa las disidencias que se pueden tener con Freud en este tema.
La propuesta garmiana que acabamos de reseñar resulta interesante, más allá de que reconozcamos estados maníacos transitorios sin consecuencias negativas, o la humana necesidad, hasta cierto punto, de defensas de naturaleza maníaca (en los comienzos del trabajo de duelo, por ejemplo, como señaló Klein), así como la conservación de una funcionalidad útil en los hipomaníacos. Sucede que en los caracteres maníacos, así como en muchas conductas o reacciones de este tenor, una mirada atenta nos permite advertir que a menudo el Yo ha caído en la trampa tendida por el Superyó; cuando el sujeto se da cuenta de cuáles han sido los resultados, suele ser tarde para remediar los hechos.
En Argentina existía una famosa tira cómica llamada "El fantasma Benito se divierte", en la que, a mi criterio, el mencionado fantasma podría constituir la más adecuada representación de un Superyó engañador, que burla a un Yo al que insta a actuar -maníacamente- y al que de este modo y finalmente conduce al daño, sufrimiento, depresión y/o ruina; hay aquí además una suerte de castigo por la culpa que a la larga habrá de desencadenar el acto en cuestión, dado el daño producido a otros y a sí mismo. De más está decir que en el ánimo del lector la tira, que acababa invariablemente con el fantasma desternillándose de risa ante la desgracia de su víctima, el cual había caído en la trampa que él le tendiera, dejaba un cierto sabor amargo.

La voz interior del superyó engañador, añadiría yo, incrementa las fantasías megalómanas y omnipotentes del maníaco, en el que ya suele estar entronizado un yo ideal, lo que contribuye a impulsarlo a actuar de forma imprudente y/o inescrupulosa.
A la persona maníaca cabría, pues, preguntarle de qué se ríe, qué es lo que celebra tanto o por qué está contento, ya que lo que en realidad le ocurre u ocurrirá suele ser más bien para llorar y no para reír; su alegría encerraría, pues, un sometimiento masoquista.
Al mismo tiempo, personalmente soy un convencido de que el enfermo maníaco, después de verse empujado a la actuación maníaca, funciona de acuerdo con el precepto-inconsciente- de "el que las hace las paga", a diferencia del sociópata, que suele carecer de sentimiento de culpa.Considero que en el maníaco, en el fondo y finalmente, rige la ley del talión.Con frecuencia los sentimientos de culpa no alcanzan plenamente el nivel consciente y son pasibles de ser detectados a través de la exploración psicoanalítica. (En los sueños, por ejemplo).
Entiendo que si no se generara culpa no estaríamos en estos casos ante un maníaco, sino directamente ante un psicópata; tal sentimiento de culpa le hace al sujeto reclamar inconscientemente un castigo que le proporcione alivio.

EnElanálisis del superyóescribí (aquí lo reproduzco, aunque con ligeras modificaciones):

"Hemos de incluir además las contribuciones de Lacan. En su obra hay distintas elaboraciones del concepto de superyó, sobre todo en relación con la dupla ideal del yo/yo ideal. No me considero autorizado a revisar un tema tan complejo como el del superyó en Lacan, pero al menos comentaré algunos puntos que me parecen relevantes y que creo haber logrado captar. Me consta que el Seminario XX de Lacan, llamado "Aún", es de lectura obligada para entender aquello del superyó como un imperativo al goce. El maestro francés describe allí un superyó tiránico que ordena e incita al goce, al tiempo que lo prohíbe. Esto es fundamental en la teorización de Lacan, y personalmente lo entiendo en parte desde la teoría freudiana de la relación del superyó no tanto con el mundo exterior sino con la que también mantiene, desde sus orígenes, con el ello (Freud, 1923; 1933 [1932]), por la cual -el superyó-puede también representar ante el yo el mundo del goce, el mundo del ello. Hay una frase algo enigmática y un tanto paradójica en El yo y el ello en relación con esto, que es cuando Freud señala que el superyó es abogado del mundo… interior, vale decir del ello, y que se opone al yo, que es el representante del mundo exterior... Este superyó, repito, ordena gozar, castiga y/o prohíbe además el goce, mientras goza a su vez por ejercer la prohibición. Asimismo, desde esta perspectiva, el superyó según Lacan resultaríaun puro cultivo de la pulsión de muerte (Nasio, 1988), con lo que coincide con un cierto Freud, que no solo en El yo y el ello sugiere tal cosa, sino también -en contradicción con otras hipótesis suyas- en otros pasajes de su obra. No comparto esta propuesta freudiana acerca de las pulsiones tanáticas en el superyó, como lo señalo en otro trabajo (Braier, 2005) al referirme a la función protectora del superyó.
Por otro lado, el superyó tiránico y básicamente inconsciente que describe Lacan, al empujar a violar la prohibición, me recuerda a este tipo particular de superyó, decididamente perteneciente a la patología: el ya citado superyó engañador, descripto por Á. y E. Garma (1966) en la manía.El superyó de los textos lacanianos poseería, pues,una función de exhortación al goce y, además, desmesurada, como se encarga de apuntar Nasio (1988)."

En El psicoanálisis, Garma escribe acerca del superyó:

"Es el reflejo en el psiquismo de un individuo de una realidad primeramente exterior y luego internalizada. Como ha sido sobre todo conocido a través del estudio de los síntomas neuróticos o sea de fenómenos displacientes, han resaltado del superyó sobre todo sus aspectos negativos que obligan al yo a enfrentase negativamente con los instintos. Pero se debe tener en cuenta que el superyó también empuja a la satisfacción instintiva" (Las cursivas me pertenecen).

En otro orden de cosas y desde mi visión personal, el reconocimiento de que en la manía y en las reacciones maníacas opera un superyó engañador no es óbice para pensar que concomitantemente el yo del maníaco está inflado narcisísticamente (vigencia de un yo ideal, que he mencionado renglones atrás) y que el carácter maníaco y la psicosis maníaca, junto a ciertas formas de esquizofrenia, dada la megalomanía que los caracteriza, quizás sean las afecciones más groseramente narcisistas en un sentido cercano al saber popular, en lo que atañe a la acepción de la palabra narcisismo.

Por último:

OBJETIVOS TERAPÉUTICOS DEL PSICOANÁLISIS SEGÚN Á. GARMA

Como antes dije, Garma valoraba mucho los efectos terapéuticos del psicoanálisis. Le importaba ante todo la mejoría o curación del analizando.
Dentro de las metas fundamentales de todo tratamiento psicoanalítico, el vasco ha priorizado la fórmula freudiana -siempre en relación con la segunda tópica- de ayudar al yo a enfrentar con éxito al superyó sádico y a hacerse más independiente de este(Freud, 1933 [1932]); ayudarlo para que salga de su sometimiento masoquista e infantil al superyó.
Ha dicho Garma (1962):
"Hay que concluir […] que entre los factores curativos más importantes del psicoanálisis se hallan la disminución del sometimiento al superyó y, consiguientemente, la aceptación mayor de la instintividad, el reconocimiento del masoquismo con su génesis en el instinto de muerte…"
Pero el bilbaíno ha mencionadoal menos también la posibilidad de que el análisis persiga y pueda lograr modificaciones cuali y/o cuantitativas en la estructura misma del superyó, aunque sin precisar, hasta donde yo sé, como se produciría esto, bajo qué mecanismos, a menos que hubiese adherido a la hipótesis de Strachey, por ejemplo, cosa que desconozco.
Dice textualmente nuestro autor (Garma, 1962) acerca de la curación del paciente en psicoanálisis:

"[…] su superyó se vuelve más comprensivo y tolerante, con lo que disminuye su búsqueda de castigo y el masoquismo de su yo". (Las cursivas me pertenecen).

Reitero: Freud plantea, entre otras cosas, específicamente acerca de la conflictiva entre el yo y el superyó, que el tratamiento analítico ha de tender a lograr que el yo sea más independiente del superyó (1933 [1932]). El fundador del psicoanálisis se limita prácticamente a esta formulación, algo así como que el yo pueda hacerle, si se me permite la frase, "un corte de manga" al superyó cuando ello sea necesario; pero no nos habla de modificación alguna del superyó , es decir "en" el superyó (en cambio sí "en" el yo, como cuando dice que "lo que era ello, yo debe advenir", con todo lo que esto implica). Por mi parte, persuadido de la importancia del superyó como factor patógeno, me he planteado si es posible que este experimente cambios cuali y/o cuantitativos por efecto del tratamiento psicoanalítico, es decir, he intentado dar un paso más (Braier, 2005 a), apoyándome en el conocido trabajo de Strachey(1934).
Ángel Garma falleció en Buenos Aires el 29 de enero de 1993.

LIBROS DE ÁNGEL GARMA
1) El psicoanálisis, la neurosis y la sociedad. Prólogo de T. Reik. Librería Gutenberg, Madrid, 1936.
2) Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Bs. As.,1940.
3) El psicoanálisis. Presente y perspectivas. Aniceto López, Bs. As, 1942.
4) Sadismo y masoquismo en la conducta humana. Nova, Bs. As., 1943.
5) Génesis psicosomática y tratamiento de las úlceras gástricas y duodenales. Nova, Bs. As., 1954.
6) El dolor de cabeza. Nova, Bs. As., 1958.
7) Psicoanálisis del arte ornamental. Paidós, Bs. As., 1961.
8) El psicoanálisis. Teoría, clínica y técnica. Paidós, Bs. As., 1962
9) Psicoanálisis de los ulcerosos. Paidós, Bs. As., 1969.
10) Nuevas aportaciones al psicoanálisis de los sueños. Paidós, Bs. As., 1970.
11) Psicoanálisis del dolor de cabeza, Paidós, Bs. As., 1972.
12) Tratado mayor del psicoanálisis de los sueños, Tecnipublicaciones, España, 1990.
LISTA DE TRABAJOS PERSONALES BASADOS EN LA SEGUNDA TÓPICA Y EN LA PULSIÓN DE MUERTE, CON ESPECIAL REFERENCIA AL SUPERYÓ
2005: "De las funciones del superyó". Revista Intercambios. Papeles de psicoanálisis- Intercanvis. Papers de psicoanàlisis. intercanvis, Barcelona, Nº 15, pp 5-8.
(Publicación digital).
En este breve artículo respaldola propuesta de lagénesis temprana del superyó, en contraste con la del superyó tardío de Freud. Señalo mi impresión de que Freud hace depender excesivamente la creación del superyó del complejo de Edipo y de su desenlace, en detrimento de la idea de un origen anterior y un desarrollo gradual.
En lo que respecta a las funciones atribuidas al superyó, rescato especialmente la importancia de su acción protectora sobre el yo, intentando fundamentar esta posición. Si bien fue el propio Freud el primero en hablar de esta función (Freud, 1927), omitió mencionarla después en más de una oportunidad al enunciar las distintas funciones de la instancia superyoica. Cito allí además a Klein, que en cambio postuló la existencia de un superyó temprano y destacó mucho más que Freud la función protectora de este.
2005: "¿Puede el superyó cambiar con el análisis? (A setenta años del artículo de J. Strachey)". Revista de Psicoterapia y Psicosomática, IEPPM, Madrid, Nº 60, Septiembre 2005, pp 25-48.
Partiendo sobre todo de hipótesis freudianas y del conocido artículo de Strachey, postulo la posibilidad, en la cura clásica, de una desidentificación terapéutica y una concomitante reestructuración identificatoria en el superyó arcaico y cruel (y también en el yo) del analizando, generadas por efecto de las interpretaciones transferenciales. El resultado final sería una introyección del objeto analista real externo y final, des-agresivizado y des-erotizado tras la resolución de la enfermedad transferencial(objeto más benevolente y permisivo por antonomasia,que ha funcionado en el análisis como un superyó auxiliar),con posterior identificación con el mismo, la que pasaría así a formar parte del entramado identificatorio de la instancia crítica del paciente. Propongo que ello, en armonía con lo postulado por Strachey, podríaser la causa íntimadel cambio estructural, tanto cualitativo como cuantitativo en dicha instancia que este preconizara, atenuando de este modo la severidad del superyó original y aumentando su función protectora, sumándose así a los efectos terapéuticos del tratamiento psicoanalítico, devenidos esencialmente del hacer consciente lo inconsciente.(Insight y elaboración).

2006: "De una constelación conceptual en la obra de Freud y la condición neurótica del ser". Barcelona: página web de iPsi Centre d´atenció, docència i investigació en Salut Mental e iPsi, Formació Psicoanalítica, Barcelona (www.centreipsi.com .Esta web no está actualmente vigente). En homenaje a S. Freud, en el 150º aniversario de su nacimiento. (El artículo, revisado y ampliado, será publicado próximamente en una revista especializada).
Describo y reviso la que considero una constelación conceptual freudiana, derivada de la problemática edípica y pergeñada a partir de la década del '20 del pasado siglo por parte de Freud, que consta del siguiente encadenamiento: superyó sádico- yo masoquista- sentimiento de culpa y necesidad de castigo. Destaco su alcance generalizado, al menos en el mundo occidental, como una condición neurótica del ser. Uno de sus testimonios más elocuentes puede encontrarse en distintos pasajes de El malestar en la cultura (1930 [1929]).Suelo decir que en los humanos (lo que supone aun los neuróticos leves) se trata de faltas o delitos imaginarios e inconscientes (siguiendo a Freud, vinculados esencialmente con los deseos y fantasías incestuosas y parricidas), pero de castigos verdaderos. Estos últimos están dados por el propio padecimiento psíquico que provocan las neurosis, con sus inhibiciones, síntomas y angustias.

2008: "Una patología narcisista: la manía. (Desde una metapsicología freudiana)". Revista Intersubjetivo, Volumen 9, Nº 1, Madrid, junio 2008.
Si bien las contribuciones kleinianas en torno a las defensas y la patología maníacas son especialmente destacables en el seno de la literatura psicoanalítica y suponen hipótesis explicativas satisfactorias para la inteligencia de dichos fenómenos, en este artículo propongo una perspectiva de las reacciones maníacas y de las organizaciones maníacas (psicóticas y no psicóticas) desde una metapsicología freudiana. Asimismo incluyo el ya citado aporte de Á. y E. Garma acerca del superyó engañador.
2012: "El múltiple interés de la hipótesis acerca de la pulsión de muerte". Revista Intercambios. Papeles de psicoanálisis- Intercanvis. Papers de psicoanàlisis. intercanvis, Nº 28, pp 7-25.(Publicación digital).
Se efectúa una revisión de la última teoría pulsional freudiana, diferenciando sus dos versiones de la pulsión de muerte, esto es, como compulsión de repetición "muda" (Freud,1920) y la traducida en pulsiones agresivas o destructivas ostensibles (Freud, 1923). Se trata de dos descripciones diferentes, aunque conectadas entre sí: una que pone el acento en el carácter reductor de las tensiones, atribuible a dicha pulsión, con tendencia al cero (versión cara al psicoanálisis francés contemporáneo), y la otra que confiere importancia central a la agresividad/destructividad (enfatizada por M. Klein), con el masoquismo primario como punto central y de partida.
2012: "El análisis del superyó". Revista Intercambios. Papeles de psicoanálisis- Intercanvis. Papers de psicoanàlisis.intercanvis, Nº 29, pp 19-35.(Publicación digital).
Se ofrece una revisión crítica, a la que se suman comentarios y postulaciones personales, de los principales aportes y sucesos que jalonan la historia del concepto de superyó en el movimiento psicoanalítico. La descripción se centra preferentemente en los aspectos teóricos en la clínica y la cura psicoanalíticas, con especial hincapié en las hipótesis freudianas acerca del superyó, incluyendo además las de M. Klein y otros, entre los que destaca la figura de Garma. Por mi parte desarrollo la noción de una regresión del superyó en diversos estados psicopatológicos, así como, el empleo de interpretaciones dirigidas directamente al conflicto intrapsíquico e intersistémico del yo con el superyó del analizando, que tengo especialmente en cuenta dentro de mi modus operandi en torno del llamado "análisis del superyó".

2012: "Filicidio, parricidio y la violencia sádica del superyó".Trabajo presentado en las IV Jornadas de Psicoanálisis Psicoanálisis de la violencia, organizadas por Gradiva Asociación de Psicoanálisis Aplicado. Santiago de Compostela, 16 y 17 de noviembre de 2012. (No publicado).
Los progenitores que registran intensas pulsiones filicidas y que exteriorizan sobre sus hijos de diversas maneras dentro de lo que suele llamarse filicidio atenuado (maltratos físicos y psíquicos, abandono, negligencia, etc.), por sobre todo aquellos padres crueles que registran lo que Arnaldo Rascovsky denomina sadismo paidofílico, suelen generar un superyó sumamente cruel en sus vástagos, con lo que la situación persecutoria inicialmente externa prosigue intrapsíquicamente. Dicho superyó, particularmente sádico, sería producto de: 1) la introyección directa de una figura parental cruel con posterior identificación en el superyó, a lo que se agregaría 2), un incremento del sadismo de este objeto superyoico como consecuencia del odio incrementado en el sujeto por los maltratos recibidos. Ej.: a la inevitable hostilidad experimentada ante el padre como rival edípico, habida cuenta de la ambivalencia afectiva del hijo haciasu padre, se sumaría el odio provocado por la conducta de dicho padre, odiado y temido a la vez, que multiplica por ello las tendencias parricidas del sujeto y,como consecuencia de esto, incrementa el sadismo y la consiguiente amenaza y castigo taliónico de su superyó sobre su yo. Abogo, pues, por el análisis profundo y la historización de la génesis del superyó sádico que se genera por acción y efecto de figuras parentales filicidas y la dinámica interna tanática que se da entre el yo y ese superyó.
Debemos estar alertas ante la posibilidad de incurrir desmedidamente en el empleo de interpretaciones finalmente iatrogénicas, provenientes de una perspectiva basada en un absolutismo parricida.
A todo esto cabe señalar que A. Rascovsky, creador de la teoría del filicidio, fue un analizado de Á. Garma.
2019: "Edipo en la literatura y en el cine. Kafka y Pasolini. Estudio psicoanalítico". Primer premio del Concurso psicoanalítico internacional IV Edición Premio Ángel Garma de la AEN, COPC y Revista Intercanvis-Papers de Psicoanàlisi. (A ser publicado por la Revista Intercambios - Intercanvis - Papers de Psicoanàlisi).
En este trabajo, y dentro de la lectura psicoanalítica de El proceso, de F. Kafka, incluyo nuevas referencias a la constelación conceptual e incursiono en las vicisitudes del protagonista de la novela en sus relaciones con distintos sujetos en los que ha transferido su superyó.
Barcelona, 7 de abril de 2021.

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Revista Intercambios. Papeles de psicoanálisis- Intercanvis. Papers de
psicoanàlisis. intercanvis, Nº 28, pp 7-25.(Publicación digital).
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psicoanálisis-Intercanvis. Papers de psicoanàlisis.intercanvis, Nº 29,
pp 19-35.(Publicación digital).
Braier, E. (2012 b), "Filicidio, parricidio y la violencia sádica del superyó".Trabajo
presentado en las IV Jornadas de Psicoanálisis Psicoanálisis de la
violencia, organizadas por Gradiva Asociación de Psicoanálisis Aplicado.
Santiago de Compostela, 16 y 17 de noviembre de 2012. (No
publicado).
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