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El Après-coup como modelo técnico.


Mauricio Santín Iriarte



Resumen:

En el presente trabajo se aborda la influencia de lo antiguo, el cómo esto puede desencadenar y afectar las funciones del yo. Se propone que sea a través del concepto del après-coup, un modo de conexión.


Palabras Clave: Après-coup, arcaico, histórico.


Abstract:

In this paper we address the influence of the antic, how it can trigger and affect ego functions. It is proposed through the concept of après-coup, a way of connecting.


Keywords: Après-coup, archaic, historical.



Propongo, a partir de una idea que lleva tiempo gestándose, y animada por los desarrollos expuestos por el Dr. Aragonés en su artículo: “La subjetivación del mundo objetivo” (Aragonés, J. Junio 2013. Revista Intercanvis). Discutir el concepto de nachträglichkeit; après-coup. Para poder abordarlo me resulta muy útil la consideración que Aragonés subraya del sujeto y del objeto; es decir, ese punto de partida en el que “la noción de objeto es un hallazgo que heredamos del sujeto prehistórico. Lo mío y lo otro, la noción de tiempo, espacio, representaciones y memoria es previa a la condición humana y es un legado recibido y acumulado en millones de años de la Edad de Piedra” (Aragonés, J. Junio 2013. Revista Intercanvis. Página 10). Si partimos de aquí necesariamente implicaríamos a lo arcaico. Concepto que resulta ineludible si se pretende atisbar los alcances de dicha relación: Del Sujeto y del objeto. Pero, cómo se da, de dónde surge, qué implica, cuáles sus alcances.


Vamos allá. Gran parte de la confusión, como dice Green (Green, A. “La nueva clínica psicoanalítica y la teoría de Freud”. Específicamente en el apartado 1. “Après coup, lo arcaico. 1982), responde a la confusión entre Prima y Summa. Para aclarar cito directamente a Green: “Freud es el único que verdaderamente ha pensado lo arcaico en psicoanálisis. No lo alcanzan las críticas dirigidas a la perspectiva estrechamente ontogenética. Por otra parte, es lo que le reprochan sus sucesores, que en su casi totalidad han renegado de la hipótesis de los esquemas filogenéticos. Aun el complejo de Edipo pertenecería a ese fondo específico. Presentes en la forma de huellas mnémicas heredadas, las fantasías originarias –de las que derivan todas las demás- significan la vida psíquica. Dicho de otro modo, descifran los acontecimientos con arreglo a su código, los clasifican, los ordenan y, para decirlo todo, organizan lo inconsciente como otros tantos a priori o universales.”


Se reúnen, partiendo de aquí, dos sentidos de lo arcaico: no sólo lo más antiguo, sino también lo principal en que el poder se funda. La concepción de Freud –dice Green (Ídem)- atiende a la oposición prima/summa puesto que la potencia ordenadora no siempre aparece primero. En muchos casos tiene que emerger de una prehistoria; esa que comenta Aragonés en tanto herencia del sujeto prehistórico y que suele confundirse con el sujeto actual. Y ¿Qué es esa “potencia ordenadora”? ¿A qué se debe?


En principio digamos que se debe a una distinción, a una diferencia, una que más adelante intentare aclarar, pero que por ahora alcanza con saber que se trata de una marca (Eindruck). Un ejemplo muy basto es el mismo complejo de Edipo. “El Edipo es el complejo nuclear de las neurosis, tomando aquí este término en su acepción más lata. No está desde el comienzo. Aparece al término de la sexualidad infantil, durante la fase que lleva su nombre. Pero su acción no se limita a esa fase. Sobre esto Lacan ha hecho notar, con razón, que no es sostenible, stricto sensu, hablar de estadios preedípicos cuando habría que decir pregenitales, tanto es cierto que la dimensión estructural del Edipo esta potencialmente presente desde el origen.” (Ídem. Página 40-41) Fue, hay que recordar, el mismo Freud quien nunca negó que el destete, la separación y el adiestramiento esfinteriano fueran precursores de la castración (Freud, S. (1916-1917 [1915-17]) Conferencias de introducción al psicoanálisis. Ed. Amorrortu. Bs As, Argentina.

). Sin embargo, ¿no es precisamente éste –o estos- un representante de Summa? No hay duda de que hay algo previo, ¿es eso lo correspondiente a Prima, y que forma parte de lo antiguo y ya no solo de lo principal? ¿Pueden ser estos organizadores (ilusión, des-ilusión, destete, control esfinteriano, Edipo, etc.) un distintivo fundamental entre Prima y Summa?


Para aclarar un poco el escenario propongo esta escueta tabla.


Prima

Summa

Lo más antiguo

Lo profundo

Estructura

Lo principal

Lo primitivo

Historia


Dentro de Prima podríamos hablar de cierto orden de investimentos y/o apuntalamientos prehistóricos; los cuales podrían, a su vez, relacionarse con un superyó. Ahora bien, dentro de Summa, encontraríamos ese dinamismo propio del yo.


Entonces –dice Green- “la inspiración ontogenética del psicoanálisis moderno –con prurito de credibilidad científica y, por eso mismo, de honorabilidad- sólo a medias hace intervenir lo arcaico según Freud, puesto que ignora la dimensión estructural que es parte integrante de su naturaleza” (Ídem. Página 42). Prima, es pues, una asignatura pendiente.


Propongo entonces una revisión del concepto de après-coup, una que desde el movimiento teórico genere una incidencia técnica. “Porque lo que al espíritu científico choca es que unas fantasías –es decir unas aberraciones del espíritu- y, para colmo, unas fantasías sexuales puedan estar inscritas en el patrimonio genético. No sé si la imaginación humana ha de hallar una solución mejor para explicar la existencia de esos organizadores de la sexualidad humana. Sigo convencido de que un punto de vista que se reduzca exclusivamente al desarrollo no alcanzaría a dar razón de la estereotipia de las estructuras fantasmáticas, que podemos descubrir en culturas muy alejadas de la nuestra.” (Ídem) Es la sexualidad, como dice Green, la que hace que el hombre alcance el estatuto de ser psíquico, más que de ser hablante. “Al interrogarse sobre la diferencia entre el animal y el hombre, Freud concluiría que no el yo, sino el superyó -lo que se podría- señalar como rasgo diferencial por donde se inscribe todo el desarrollo cultural.” (Ídem. Página 43). Parece entonces que la estrategia podría pasar por un fenómeno retroactivo (nachträglichkeit). Una revisión sobre ese, o esas, trasmisiones arcaicas.


La noción de objeto, como nos recuerda Aragonés “es un hallazgo que heredamos del sujeto prehistórico. Lo mío y lo otro, la noción de tiempo, espacio, representaciones y memoria es previa a la condición humana y es un legado recibido y acumulado en millones de años de la Edad de Piedra (Aragonés, J. Memoria del territorio. 2004). La noción de objeto más tarde cambió humanizándola con la aparición de la estructura de parentesco del homo sapiens. Comprender su evolución en el hombre tecnológico actual es tarea del psicoanálisis.” (Aragonés, J. Junio 2013. Página 10) Comprender dicho proceso es atender a esos organizadores de la sexualidad humana, esos que apuntan a un superyó más que a un yo. Vamos entonces por pasos. “Si es verdad que el inconsciente está marcado por la inscripción de los mecanismo psíquicos más primitivos, propios de los comienzos de la vida psíquica, y que ignora el tiempo, es razonable pensar que las estructuras edificadas sobre las inscripciones originarias no se limitaron a superponerse sobre ellas. No se han constituido sobre lo arcaico, sino contra él.” (Green, A. 2001. Página 45) No se trata solo de luchar contra lo arcaico, sino también de ubicar y entender cómo esto se da: El proceso, uno que no implica solo dos eventos: 1. Inscripciones originarias y 2. Estructuras edificadas, sino tres: 1. Inscripciones originarias; 2. Esa lucha en contra y 3. Lo que resulta de allí (estructuras edificantes).


Veamos pues como esos tres están íntimamente ligados. Primero están esas inscripciones originarias, las cuales tienen que ver tanto con la marca (Eindruck1) como con lo arcaico. Luego viene la lucha, la cual nos interesa para nuestros fines y por la cual me detengo aquí para aclarar de qué se trata.


Se dice que “de todas las instancias que constituyen el aparato psíquico, la más tardía, la ultima en aparecer, es el superyó. En verdad, a él suele agregársele el calificativo de arcaico.” (Green, A. 2001. Página 45) Tal vez esto se deba a que a raíz de que las inscripciones originarias no se limitan a sobreponerse sobre ellas, sino que van en contra. Sin embargo, ir en contra no elimina o hace desaparecer eso ante lo que se lucha. Lo arcaico permanece, hay pues que lidiar con él. No tapar, eliminar, parchar o construir sobre, se trata de elaborarlo y entenderlo. No es legitimo en cambio –dice Green- hablar de un yo arcaico, y por cierto que no nos privamos de hacerlo. Ahora bien, ¿Qué recubre esa expresión? Un yo dominado por las pulsiones, fragmentado o fragmentable, incapaz de sortear la angustia; un yo que sucumbe a la desesperación, a lo profundo. Un yo –de lado de Summa- que sucumbe a Prima, a lo profundo, ante lo antiguo. Un yo que no está en igualdad de condiciones ante ese superyó. Parece –ahora- lógico el porqué de la aparición “tardía” del superyó. Ese yo precario que lucha por lo principal (la Summa) y que al no dar cuenta del reto, de la magnitud de investidura, y que ahora, dando cuenta de su posición, sabiéndose en desigualdad ante Prima, no solo sucumbe sino que también ha sido “engañado”, se trata, ante todo, de una estrategia, una de lo más básica del superyó: éste se presenta una vez que el adversario está agotado y decaído. Un adversario que además de cansado ha pecado de incauto, ha sido demasiado inocente al pretender que la lucha empieza allí, en la historia primitiva, incluso contemplando el dinamismo de ésta en su propio aparato. Situación por demás importante, si, sin embargo no apta y/o equiparable para tan magna empresa. Quizás ésta se pueda afrontar en otras condiciones, con más recursos y en un otro tiempo. Un tiempo, que en principio, y a su vez, debe considerar tres tiempos.


“Estamos –dice Aragonés- ante un primer momento fundacional y estructurante del yo y del sujeto, una primera triangulación antes del Edipo. Descubre que el objeto es un representante y también que es algo más que un representante, lo otro (es un chupete) que lo hace sujeto (crea el espacio de lo mío y lo otro) y que existen muchos objetos otros a su disposición (se abre al mundo exterior).” (Aragonés, J. Junio 2013. Página 11) Se trata –como bien dice- de una primera triangulación fundante. Una que resulta de tres protagonistas: Madre-Objeto-Bebe. Una que es viable desde de tres tiempos: 1. Del apropiamiento (objeto mío); 2. Del distanciamiento (sujeto otro) y 3. De la percepción de lo sucedido (objeto-sujeto). Y de tres recursos. Que si bien no son sin lo previo vale la pena aclararlos y mencionar algunas de sus incidencias.


Primero: Una escena sexual traumatizante, a la que cabe aludir como trauma externo, real o exógeno. Sea esta real o fantasead, la escena sexual traumatizante; vamos a decir cantidad (Q), sabemos que de los estímulos internos no se puede sustraer, no se puede usar toda la Q existente para huir dado necesitan esa Q para realizar la acción específica. Los estímulos endógenos actúan como fuerza constante, por sumación, y exigen satisfacción. Este almacenamiento de energía servirá para investir, para retener huella mnémica y lograr la acción específica. Para ello se vale del concepto barrera de contacto (capacidad de anudar y/o fomentar la conducción; todo, para fomentar o crear la huella. Empero aquí ya estamos en el terreno de Psi (sistema de neuronas impasaderas).


Segundo: Cualificación. A partir del establecimiento del principio de constancia el curso de la excitación será regulado automáticamente por el principio de displacer-placer. Las neuronas Fi (pasaderas) son las que reciben los estímulos del mundo exterior y nada conservan y las Psi (impasaderas) retienen cantidad, transformándose en huella mnémica. Psi –no está demás decirlo- está más en contacto con lo corporal, con lo endógeno. Son estas neuronas (Psi) las que posibilitan el diálogo con W (percepción o Wahrnehmung). Las neuronas Psi son las encargadas de la memoria, este tipo de neuronas sufre una alteración duradera. La memoria tiene que ver con los diferentes grados de resistencia o facilitación (primera experiencia de satisfacción). Se registran así las huellas mnémicas en forma de constelaciones, de facilitaciones. Las neuronas W generan las cualidades sensoriales y psíquicas (placer-displacer), generan la sensación consciente (anoticiarse de…). Estas son excitadas desde la percepción dando los “signos de cualidad” y no desde el recuerdo (Psi), posibilitando de este modo el juicio de existencia para el logro de la acción específica. Tolerar el displacer perfecciona la capacidad de operación del aparato (principio de realidad). Investir lo real aunque sea desagradable, para después poder generar acción específica.


Tercero: Percepción y Elaboración. Será a partir de W (Wahrnehmung o percepción) y del Yo, éste en tanto conjunto de neuronas investidas de manera constante que influye sobre una masa de neuronas variables y cuya función recae en inhibir procesos primarios póstumos; tiende, así, a controlar el flujo de cantidad en el sistema neuronal, desviando la dirección de la excitación mediante la catexia colateral. Somete a la cantidad a un proceso de demora: proceso secundario. La existencia del yo que actúa inhibiendo los procesos primarios permite a W librar los signos de cualidad que le permitan diferenciar percepción de recuerdo, o recuerdo de percepción. El yo inhibe para que W actúe.


Hasta aquí puede quedar claro en tanto recursos, tiempos y protagonistas. Empero ¿Dónde queda la técnica? ¿Cuál es la estrategia? ¿Qué pasa si ese yo –en los avatares sucedidos y en los cuales se incluye su relación con Psi- no actúa como se espera por su imposibilidad de recordar aquello que aconteció2, es decir que no se hace cargo de sus memorias? La memoria –como sabemos- se relaciona con el concepto de facilitación, el cual señala la vía que sigue la cantidad circulante. Freud en: A propósito de las críticas a la “neurosis de angustia” (Freud, S. 1895. Obras completas. Volumen III pp: 137) dice: “Que en efecto se contraiga una afección neurótica depende de un factor cuantitativo, el lastre total del sistema nervioso en proporción a su capacidad de resistencia. Todo cuanto pueda mantener a ese factor por debajo de cierto valor de umbral, o pueda retraerlo hasta allí, posee eficiencia terapéutica, pues hace que la ecuación etiológica no se cumpla”. Empero de no ser así, conocemos ya, algunas de sus consecuencias: El dinamismo neuronal se contrae. De esta contracción, donde la metapsicología se unifica, -ya que encontramos en su acción a los tres componentes (dinámico, tópico y económico), surge otra interrogante. ¿Podemos llamar al síntoma el resultado de una segunda convergencia metapsicológica, más allá de lo previsto en la represión secundaria -es decir- al modo en que la angustia genera (causa) y no resulta (consecuencia) de la represión? Es de saber nuestro, que es necesaria cierta catexia para desarrollar una acción, más aún cuando se trata de una demanda pulsional en vías de descarga (factor económico). Si a ello le sumamos la necesaria condensación y el desplazamiento para su acceso a la consciencia, podemos ya, hablar de un yo en ejercicio de su función; es decir recibiendo influencias tanto del inconsciente, como del preconsciente y de la consciencia misma (factor dinámico). Empero, el trabajo, y el tan intrincado factor pulsional no han de parar allí, pues sería demasiado aleatorio, considerando la referencia al yo antes mencionada, es decir, el factor dinámico. Debemos pensar, y ubicar, hacia donde nos remiten esos contenidos pulsionales (factor tópico).


“Lo arcaico ilustra para nosotros, en el material, el estado de confusión que reinaría entre pulsión, objeto y yo. Sin embargo, ese caos nunca es enteramente informe, puesto que lo recorren ciertos mecanismos fundamentales” (Green, A. 2001. Página 45). Los factores metapsicológicos al converger provocan algo: Síntomas, actos fallidos y tal vez todas las manifestaciones y formaciones del inconsciente. Empero también, y este es el tema central aquí, ¿podría, a raíz de esa contracción, darse un primer sentido? ¿Es este el primer lugar donde se significa? Más concretamente, ¿Podría, en otro momento, tiempo y/o oportunidad, dadas las condiciones, volver a converger? ¿No sería este un momento preciso y un lugar concreto para la re-significación? Más puntualmente ¿Sería posible considerar la posibilidad de lograr una acción específica a través del après-coup?


El après-coup es un adverbio que parece ir más allá del sustantivo en alemán (nachträglichkeit). Un adverbio a diferencia de un sustantivo es quien afecta y modifica directamente al verbo, a la acción. El sustantivo es quien da sustancia, es el núcleo de la oración. Las funciones sintácticas del adverbio son, aparte de la de núcleo de sintagma adverbial, las de complemento circunstancial del verbo, las de cuantificador, grado o complemento del adjetivo ("muy bueno", "recién hecho") y las de cuantificador de otro adverbio ("bastante cerca"). Algunos adverbios pueden funcionar como predicados dirigidos hacia un sujeto o núcleo de la oración. El adverbio (el après-coup), al modificar la significación del verbo, del adjetivo o cualquier otra palabra de sentido calificativo o atributivo hace de puente, de enlace. Los adverbios pueden ser de cantidad (algo, poco, nada) de duda como (quizá, tal vez) de lugar como (aquí, allí, cerca, lejos) de modo (aprisa, cómodamente) de orden (primeramente, seguidamente) de negación (no, tampoco) comparativos (mejor, peor) diminutivos (lejitos, bajitos, etc.) de tiempo (ayer, jamás, mañana). Estos, a diferencia del sustantivo, abren una posibilidad, una alternativa que atañe al recorrido, al camino, por qué no al sentido. Un sustantivo, al ser nominal, resulta fijo. Aunque en español, al igual que en las demás lenguas romances, los sustantivos pueden ser variables tanto en género como en número, aunque en otras lenguas como el chino los sustantivos son invariantes. Sin embargo, y contemplando esta breve excepción, la mayoría de las lenguas conocidas distinguen sistemáticamente entre sustantivos y verbos, teniendo propiedades formales diferentes. Los adverbios y los adjetivos modifican los verbos y sustantivos, respectivamente. Dan al lector –o al paciente- una mejor descripción de un sustantivo y nos dejan saber con más exactitud cómo un verbo se ha completado, representado.


El après-coup se presenta como un recurso técnico que para poder ser usado deben considerarse tres tiempos. Es, como su definición lo indica, un lugar de enlace entre un antes (avant) y un después (après), entre un después y un antes (de modo retroactivo). Es además un adverbio –como ya dijimos- cuya función consiste en complementar una significación (del verbo, del adjetivo y/o de otro adverbio). Una que atañe al golpe (coup), a la irrupción; a eso brusco y repentino que puede modificar un estado o circunstancia3. Todos, además, relacionados con el corte, es decir con eso que sucedía antes y que se ha modificado. Empero que, para ser recordarlo, repetirlo y reelaborarlo, se necesitan de puentes, de enlaces, de adverbios…

Bibliografía:


  • Aragonés, J. (2004). Memoria del territorio. a subjetivación del mundo objetivo. Madrid: Biblioteca Nueva, 2004.

  • Aragonés, J. (2013) La subjetivación del mundo objetivo. Revista Intercanvis. Junio 2013.

  • Freud, S (1895) A propósito de las críticas a la “neurosis de angustia”. Ed Amorrortu. Bs As, Argentina.

  • Freud, S (1950 [1895]) Proyecto de psicología. Ed Amorrortu. Bs As, Argentina.

  • Green, A. (1982) Après coup, l’archaïque. Número 26 de la Nouvelle Revue de Psychanalyse. Paris, Francia.

  • Green, A. (2001) La nueva clínica psicoanalítica y la teoría de Freud. Ed. Amorrortu. Bs As, Argentina.




Mauricio Santín Iriarte.

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1 Una marca o impresión (Eindruck) que si bien Freud considera a partir del sueño, no se limita a éste. En 1901 Freud dice que el sueño parte de una marca o impresión (Eindruck) empero agrega que esta Eindruck, más allá de recordarse, se activa, es así que ésta (dentro del sueño o su manifestación) está más del lado de una irrupción y no desde un recuerdo.


2 Ya sea verdad histórica o verdad material. La verdad –entiendo así- es siempre la verdad sobre el deseo, y la meta del tratamiento es llevar al paciente a articular esta verdad.


3 Algunos ejemplos podrían ser:

Coup d’etat: golpe de estado,

Coup de feu: tiro con arma,

Coup de tonnerre: un relámpago,

Coup de chance: golpe de suerte.






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