Asociación
Europea
de Historia del Psicoanálisis

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Una Semiótica Particular: Revisiones al respecto del Fenómeno Psicosomático.
Presenta: Mauricio Santín I. 2006* “En esta investigación (y en la semiótica en general) se trata, ni más ni menos, que de demostrar que el termino “representación” hace referencia a una categoría válida, lo cual quiere decir que sin ella la conciencia cognoscente
no lograría sintetizar sus experiencias.”1 Resumen: En el presente trabajo encontrará una propuesta singular de como la categoría de “representación” desde la semiótica, puede entenderse también desde el psicoanálisis, y cómo en este entrecruzamiento puede contemplarse cuestiones tan esenciales como las que hacen al ser. Es pues tomando en consideración dos categorías supremas de la ontología: la cualidad y la relación, que pretendo dar cuenta de un fenómeno elemental en una singular psicopatología: La psicosomática. Más allá del mismo psicoanálisis, me propongo identificar ciertas analogías para un posterior debate de lo aquí expuesto. Es así, como en el desarrollo del mismo encontrará algunas cuestiones conceptuales y filosóficas, mismas que de ningún modo están en controversia con el objetivo planteado arriba. Se trata finalmente de identificar algunas vías posibles de acceso a una controversial psicopatología, en donde la representación no es precisamente lo que predomina, pues sabemos que ésta necesariamente involucra a un tercero y que no sólo se evidencia desde la cantidad (uno) en sumatoria con la cualidad (dos), sino que es necesaria su interjección (tres). El punto central, es pues, proponer la función del interpretante como alguien ajeno a esa representación ya que no se ha experimentado aquella vivencia de la que fue sujeto. Sujetado está, pero no sabemos de qué. Se propone entonces saber de qué signo (s) se trata.
* E-Mail: masantin@yahoo.com 1 Cita de: “INTRODUCCIÓN A LA TEORÍA DE LAS CATEGORÍAS DE KANT-PEIRCE (Con un apéndice sobre las categorías en Hegel.) Juan Samaja (Buenos Aires, marzo de 2002; corregido en el 2004). Página 6.
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Palabras Clave: Representación, cantidad, síntesis y experiencia. Primeras consideraciones: Algunas de las críticas que se le han planteado al Psicoanálisis es que es un tratamiento demasiado largo y costoso, empero la pregunta inmediata es ¿Cómo pretender un análisis en corto tiempo, si el inconsciente responde a una lógica atemporal? Más aún, cuando es éste el que rige el devenir cotidiano. El que Freud sea optimista en 1923 diciéndonos que “donde ello era, yo debe advenir” contempla que de lograrse tales efectos, deberán acontecer una serie de transacciones en espacio y tiempo, acordes a la subjetividad y ya no a la identificación, cuestiones ambas que involucran a un aparato psíquico y por lo tanto al inconsciente mismo. Siguiendo con el mismo curso, es ahora Samaja (2004) quien dice: “quienquiera sea, si busca conocer algo en tanto cosa deberá examinar los atributos inherentes al sujeto mismo y a sus contenidos inherentes; si pretende entender las determinaciones procesuales o relacionales, deberá dirigirse hacia los correlatos (causales o efectuales), y, en general, a las determinaciones emergentes de las estructuras; y si quiere entender las experiencias en tanto fenómenos comunicacionales no tendrá más remedio que examinar, entonces, las normas del contexto y las funciones de interpretación.” ¿Es eso tarea fácil o de rápido acceso? Para quien dude a caso de éstos antecedentes, basta tan solo con poner un poco de atención al entorno inmediato, no se diga al reaccionar, y uso este sustantivo pues de él no se desprende más que una respuesta, dejando de lado a la reflexión y atendiendo a la mera necesidad. El mismo Freud en dicho año, dice también. “El hombre no abandona jamás una satisfacción, sino que intenta reencontrarla en sustitutos”. He aquí una de las grandes tareas del Psicoanálisis, pues no se trata de cambiar ese ideal, sino tan solo –y ya es grande el paso- de dar cuanta de él, en sus diferentes acepciones.
“Digámoslo de otra manera: la tesis central que finalmente Peirce intentará dejar demostrada, es que aquellas experiencias que tenemos con signos, con hechos comunicacionales, con sentidos y vivencias de significados y valores, etc. no pueden ser sintetizadas –es decir, “no pueden ser pensadas genuinamente” usando ni la categoría de “sustancia” ni la categoría de “causalidad”. Mediante esas categorías no alcanzamos a pensar –a reunir- los componentes esenciales de esas experiencias y de su genuino contenido. Se deduce, entonces, que debe haber otra categoría que describa o exponga la síntesis efectiva que lleva a cabo la conciencia cuando ella se ocupa de
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“signos” o de “acciones comunicativas”. Y esa categoría es, precisamente, la de “representación”, que no es ni mera sustancia, ni mera relación causal.”2 La cuestión no es fácil, menos aún cuando ese interpretante (representante en términos psicoanalíticos) debiese ser el sujeto que porta (representativo) ese padecimiento que en su cuerpo acontece, es éste el terreno de la representación, aunque por ahora, y como he dicho arriba, éste necesita de varias condiciones.
Volvamos entonces a cuestiones básicas, si consideramos que el sueño como dice Freud en 1901 parte de una marca o impresión (Eindruck) empezamos a acceder a la trascendencia de esta Eindruck, pues más allá de recordarse+, se activa, es así que éste (el sueño) está más del lado de una irrupción y no de un recuerdo; hemos de ver aquí, algunas analogías hasta ahora no fundamentadas del sueño y del padecimiento psicosomático en cuanto a la irrupción y la falta de ligadura, pero que sin embargo desarrollaré más adelante con minuciosidad aludiendo siempre al padre del psicoanálisis.3
Sabemos que el sueño parte de lo visto, lo oído y lo vivenciado por el sujeto, sabemos también que el trauma es la imposibilidad de lo visto, lo oído y lo vivenciado en su inclusión en lo simbólico. Aunque es de llamar la atención esta analogía, no estoy diciendo que el sueño no tenga un procesamiento simbólico, sino todo lo contrario. Empero en ambos, los componentes han de ser en principio los mismos, aunque el trauma nombrará ese agujero y/o ese resto que no ha sido asimilado, y que el sueño, en su proceso elaborativo intenta subsanar. Así, podemos concluir “apresuradamente” que el inconsciente (Icc) como nos lo ha dicho un grande del psicoanálisis, es el discurso del otro, en esa imposición que no ha sido asimilada (cualificada y representada) y que aún forma parte del resto, tanto en su connotación imaginaria (a) como en su connotación simbólica (A).4 Digamos que es precisamente aquí, el signo quien opera. Sabiendo de antemano que un signo es aquello que se pone en el lugar de otra cosa, no sin sus particularidades; una de ellas, es la de asumir cierta posición para alguien. El signo es un hecho narrativo. Si hay un signo entonces hay una regla que denota una historia de formación. Aquí el signo pude ser equivalente al padecimiento acontecido pero no experimentado por el paciente psicosomático, éste adquiere aquí
2 Ídem. Página 7. + Valga por el titulo posterior en Freud (1920) y por aquello que si se recuerda, forma parte de lo ligado, a diferencia de lo que se activa y que accede a la Conciencia sin un proceder representacional. Véase diferencias entre tipos de angustia. Freud (1893) Manuscrito B, Freud (1894) Manuscrito E y Freud (1896) Manuscrito K. Así como carta 52 (1896). 3 Considérese este concepto desde lo expuesto por Freud en Tótem y Tabú (1913). A diferencia de lo escrito en el Moisés y la religión monoteísta (1939), en donde el concepto de padre cobra un estatuto diferente y es más digerible y/o representable. 4 Aludo obviamente a Lacan. Dice Evans, D. (1997) “El pequeño otro es el otro que no es realmente otro, sino un reflejo y proyección del YO. Es simultáneamente el semejante y la imagen especular. De modo que el pequeño otro –a- está totalmente inscrito en el orden imaginario. El gran Otro designa la alteridad radical, la otredad que trasciende la otredad ilusoria de lo imaginario, por que no puede asimilarse mediante la identificación. Lacan equipara esta alteridad radical con el lenguaje y la ley, de modo que el Otro está inscrito en el orden simbólico.”
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valor de categoría. La “palabra “categoría” designa una función: la operación de síntesis por la que una multiplicidad es llevada a la unidad de la conciencia como condición para tener y expresar nuestra EXPERIENCIA. Si la conciencia realiza esa unidad experiencial eso mismo implica que la categoría ya está implícita: la tarea del lógico no es crear la categoría, sino, simplemente, hacerla explícita: ponerla de manifiesto y, eventualmente, bautizarla.”5 El punto aquí fundamental es el saber que hacer si esa síntesis se hace sin el debido cuestionamiento y/o entendimiento de la categoría que le antecede y que de ninguna manera se le puede excluir. ¿Es entonces tarea del psicoanalista hacer lo que haría el lógico? Parece que si, empero qué ha de suceder si aquí el tiempo y la capacidad de representación no de éste, sino de quien padece no son compatibles con esa función. ¿cómo entonces se procede para dar entrada a una experiencia acontecida pero no vivenciada en el psique del sujeto? Acontecimiento vs Experiencia:
Freud (1923) dijo que todo lo reprimido sea inconsciente (Icc), no quiere decir que todo lo Icc sea reprimido, de allí una vez más, que se verifique su famosa frase de (1895) “cantidad en Fi es complejidad en Psi”+. Es pues allí, donde el análisis requiere de toda su atención para identificar y tender a la resignificación, pues tenemos que dar cuenta de algo de lo universal, desde lo particular. Es decir, el considerar la posibilidad de un Icc latente es acceder a la posibilidad tópica de un preconsciente (Prcc) y por lo tanto de una posibilidad de elaboración de eso cuantitativo no ligado desde el Icc. Pues sabemos que lo no ligado del saber6 hará del goce su expresión, tal y como se da en lo que hoy aquí nos convoca: Lo Psicosomático.
Ahora bien Freud (1900) en interpretación de los sueños7 nos dice como ha de inscribirse eso que a uno lo representará, me refiero a las huellas mnémicas, y al como estas pueden pasar de la percepción al plano motor o mejor dicho de la percepción a un plano de la preconciencia8, la cuestión es, que dicho proceso es el que está afectado en el devenir de un paciente Psicosomático (PS), pues se trata de la imposibilidad de tramitación de dichas percepciones, mejor dicho aún, de aquellos traumas o trauma que no, -por inmadurez yoica- han sido posibilitados a la ligadura, pues, para que ésta última opere, debe haber antes alguna ubicación del acontecimiento (representación)
5 Cita de: “INTRODUCCIÓN A LA TEORÍA DE LAS CATEGORÍAS DE KANT-PEIRCE (Con un apéndice sobre las categorías en Hegel.) Juan Samaja (Buenos Aires, marzo de 2002; corregido en el 2004). Página 8. + Freud, S. (1895) “Proyecto de psicología” Obras completas. Ed. Amorrortu. Bs As Argentina. 6 Ese que se da en una cadena significante, en la medida que uno (significante) es representado por otro y así sucesivamente. 7 Específicamente en el capítulo VII. 8 Freud, S. (1896) “Carta 52” Obras completas. Ed. Amorrortu. Bs As Argentina. “En donde aquellos signos de percepción son las primeras trascripciones de las percepciones, por completo insusceptibles de conciencia y articulados según una asociación por simultaneidad” podrán –en principio- acceder en su desarrollo a la consciencia; tal y como lo he dicho en relación a la cadena significante.
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o registro de aquello que luego, en el mejor de los casos se tramitará y que alude a la experiencia; en cambio es tan precario aquel yo, que no puede siquiera acceder a la cosa9. Así pues en el PS irrumpe el trauma –aquella cantidad- sin una cualificación, de la cual nada se sabe, pues sin lugar a dudas no se sabe nada de lo que no se tenga registro (huella mnémica). Empero de ello hablaré y profundizaré más adelante, aludiendo a ese precario Yo que en aquellos estadios es representado por el Yo Real Inicial o por el Yo Real Primitivo (Y.R.P.).
Así, todo eso que debe estar sostenido en las huellas mnémicas, en el PS no queda registrado (experienciado), sin embargo no podemos ser inocentes y pensar que no hay algún otro tipo de registro y que aquello que se nos aparece10 en el fenómeno psicosomático (FPS) nada tiene que ver con el proceder psíquico. En cambio debemos investigar y ubicar la procedencia de tales acepciones, de tal forma que si seguimos el esquema propuesto por Freud, nos enteramos que el dolor se ubicaría en relación directa a lo percibido tanto interna como externamente y no solo como se ha pensado en relación a lo interno. Es decir, es solo a través del dolor, en su relación con lo externo que adquirirá un valor de verdad, más aún, es ese exterior el que da origen a la concepción de que uno se haga cargo del propio cuerpo. Sin embargo para que el dolor adquiera representación debe en principio haber ese exterior, es decir esa discontinuidad, ese no-yo, esa ruptura que si bien, podemos ubicar como un excedente o falla en la “barrera anti-estímulo”; es de la modulación de ésta, que el infante logra poder tramitar ese estímulo y lo que le permitirá identificar ese exterior o medio facilitador. Freud pone a prueba esta hipótesis en su propio nieto, el cual jugaba con un carretel.11 Y del cual obtiene que es del Fort (se fue) y del Da (ha vuelto), del cual parte la constitución del sujeto: es decir de la perdida y del desprendimiento que ella involucra. Uno va cayendo en cuenta de que el otro no nos pertenece; así la marca puede devenir huella (con representación), o tan solo mantener ese estatuto no ligado. Así dicha marca (Eindruck) puede ser considerada desde el FPS como ese cuerpo ajeno que insiste para ser incorporado y por lo tanto representado, en cambio si no hay consistencia del corte, no hay posibilidad de ligadura y menos de representación.
Para dar cuenta de la trascendencia de aquellos hechos, haré alusión a lo expuesto hace ya algunos años (384-322 a.C.) por Aristóteles y retomado y profundizado por Charles Peirce; en donde, a
9 Valga por Kant y su acepción de ésta respecto del Icc y por lo que Freud retoma adjudicándole un valor ya de cualificación, aunque es todavía el precedente de la representación palabra. 10 Valga aquí en su connotación de actual que más adelante desarrollaré, considerándolo siempre como lo ha hecho Freud en inhibición, síntoma y angustia (1926), en su doble posibilidad. Es decir como angustia señal (psiconeurosis) y como angustia automática (neurosis actuales). Misma en donde ubicamos al FPS. 11 Freud, S. (1920) “Más allá del principio de placer”. Obras completas. Ed. Amorrortu. Bs As Argentina.
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través de la lógica pretende explicar algunas de las diferencias del devenir cotidiano, o lo que sería para este caso lo mismo, las influencias e interjecciones de una semiótica particular.
Dicho filósofo ha propuesto un esquema que intenta dar cuenta del proceder mismo de la substancia.+
Afirmativo
Negativo
Universal
A= Todo sujeto es predicado
E= Todo sujeto es no predicado
Particular
I= Algún sujeto es predicado
O= Algún sujeto no es predicado
Nota: Sujeto tendrá que ver con ese respaldo, sujetado de... Predicado en cambio, será ese complemento del sujeto. Aunque por obvias razones, la relación y dependencia será mutua.
¿Es entonces el FPS cuestión de un predicado que le antecede a un sujeto? Pues de no haber representación (corte y asimilación) alguna se tiende a buscar, alguna que de cuanta de esa existencia; y que en la falla se provoque el corte, es decir: el Ser. Así el PS se nombra en su “apuntalamiento narcisista”12 pues es común encontrarnos con pacientes de este tipo, en donde el ser a diferencia de tener, predomina en su carta de presentación13. ¿Es entonces a diferencia de una problemática más neurótica -en donde al predicado (valga aquí como síntoma) le antecede un sujeto- la problemática del FPS una psicopatología en donde para que haya sujeto tiene que haber predicado (a-síntoma14)? ¿Es decir a la inversa o desde el plano negativo propuesto por Aristóteles y retomado por Peirce? Pues pareciese que el a-síntoma adquiere aquí el estatuto de representación, de esa que no ha advenido en el proceder psíquico, o que por lo menos ha sido tal el fallo, que se pretende no dar cuenta de su existencia. La falta pura no está ni en el adentro ni en el afuera, simplemente no está, así el psicosomático como Ulises, buscará en su odisea –valga por
+ Entiéndase a ésta de la manera más amplia y general posible (aspecto, cosa, esencia), pues de ella se desprende a lo que intento llegar. 12 Horntein, L. (2002) “Narcisismo”. 2da reimpresión. Ed. Paidós. Bs As, Argentina 13 Por ejemplo siendo a partir de su enfermedad: soy asmático, soy diabético, soy cardiaco, etc. A diferencia de una conflictiva más neurótica en la que identificamos algo más del orden del tener a diferencia del ser como en este tipo de pacientes. 14 Me refiero aquí a lo opuesto del síntoma como posibilidad asociativa, simbólica y en función de un representante, representativo. O como lo diría Lacan: a S1, que entre todos los significantes, es el significante de cual no hay significado, y que, en lo que toca al sentido, simboliza un fracaso. Se podría hacer un síntoma, solo cuando no se niega la relación con el falo, si ha de negarse esto, aparecerá el a-síntoma, vinculado con esa negación; producto de la relación misma, en principio por el deseo de la madre y luego del padre como función fálica. La concepción del a-síntoma en el PS adjudica a éste, un principio de ser, mismo que no obtuvo por no haber ese corte entre exterior e interior, entre sujeto-objeto.
Juicios
Atributivos
Juicios Existenciales
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Homero siglo XII y VII a.C.- volver allí de donde salió sin saber ni querer.15 Tal y como lo presenta el PS, pues hace de la “represión del imaginario”16 (Sami Alí 1994) ese rechazo de la realidad, pues es de ella de lo que no quiere saber. A diferencia de ello, la subjetividad, tendrá que ver con el terreno de lo representable; lo no representable no entra dentro de lo subjetivo, sino que forma parte de lo indiferenciado; es decir, de la “represión del imaginario”, que yo modificaré en una renegación del imaginario. Así pues como Ulises “llega” a Ítaca mal, es como el PS hace tal vez del a-síntoma, su medio para acceder a la subjetividad. Ambos con una influencia obvia de la realidad vivida, y en ambos de igual modo rechazada. En Ulises en su afán de regreso (nostos) y en el PS en ese reencuentro (nostos) de la relación con el objeto primario. Ahora bien, esta supuesta relación del PS podría identificarse desde dos perspectivas; una, como un ataque contra un cuerpo que le es ajeno, indiferenciado y otra, desde la perspectiva ya, de un comienzo de diferenciación, es decir como esa separación de un objeto que previamente se encontraba sintetizado en el cuerpo mismo, sin antes haber pasado por ningún cuestionamiento17.
¿SSee ppooddrrííaa eennttoonncceess ppeennssaarr aa llaa ppoossiicciióónn ddeell FFPPSS ddeell llaaddoo nneeggaattiivvoo ((eessppeeccííffiiccaammeennttee ddeell ppaarrttiiccuullaarr:: ddee OO)),, eenn aannaallooggííaa aa lloo pprrooppuueessttoo ppoorr HHeeggeell eenn ssuuss ttrreess mmoommeennttooss,, eessppeeccííffiiccaammeennttee ddeessddee uunn pprroocceeddeerr ssiinnttééttiiccoo ((eenn ssuu iinnddiiffeerreenncciiaacciióónn)) qquuee ssuurrggee aa ppaarrttiirr ddee uunnaa ffaallttaa ddee ccuueessttiioonnaammiieennttoo ((mmoommeennttoo ddooss:: aannttíítteessiiss)) ddee lloo ddaaddoo yy qquuee ssee aassuummee ccoommoo ttaall eenn llaa ffaallttaa ddee ssuubbjjeettiivviiddaadd??1188
15 Si se desea véase mi trabajo “Ulises y la Psicosomática”. (2003). Aunque más adelante en otra oportunidad, comentaré un caso de Sami Alí (Zorn) en donde da cuanta de lo presentado aquí, respecto de ese ideal. Además de que el mismo es ya, un tema de mi investigación actual. 16 Sami Alí, propone como punto nodal en el PS, la represión de lo imaginario; sin embargo, debemos entender a este concepto “represión del imaginario”, como en el que se halla una represión lograda de esa función del imaginario. Es decir que ésta, viene a tapar esa función; lo que se reprime es todo eso que nos ubicará en el lugar de sujetos. Es pues así, el concepto de represión que propone Sami Alí, más del lado coloquial y no al modo metapsicológico, es decir que no opera esa represión sobre ese representante representativo, sino a esa función del imaginario más del lado de la renegación, como modo específico del sujeto que rehúsa reconocer la realidad de una percepción traumatizante. Esta escisión debe diferenciarse de la división que instituye en la persona toda represión neurótica: 1.- Se trata de la coexistencia de dos tipos distintos defensa del yo, y no de un conflicto entre el yo y el ello (caso de neurosis) 2.- Una de las defensas del yo afecta a la realidad exterior (podríamos decir aquí; al imaginario): renegando de una percepción. La renegación no solo se refiere a una afirmación a la que uno se opone, sino también a un derecho o a un bien al que se rehúsa. Por ejemplo: la sexualidad en el caso de la histeria; es decir una sexualidad genital (de sujeto a sujeto) y no de sujeto a objeto, siendo este último sustituto del padre; o bien si se quiere al modo fetiche, en donde quizás es más clara la diferenciación. En el caso del PS se trata de un derecho más primario, que aunque se reniega como consecuencia del vínculo, va en función de la diferenciación, es decir de la subjetivización. Empero como sabemos es solo un proceso que lejos está de lograr su cometido en pleno sentido o en el sentido estricto. 17 Considérese aquí lo expuesto por Hegel en: “ciencia de la lógica” (1812-1816) en relación a sus tres momentos; es decir lo dado y que tiene entendimiento (tesis como afirmación), lo negativamente racional (antitesis como negación) y lo positivamente racional (síntesis como aceptación).
18 SSuubbjjeettiivviiddaadd aaqquuíí eessttaa ppeennssaaddaa ccoommoo lloo ooppuueessttoo aa llaa aalliieennaacciióónn.. EEmmppeerroo ssaabbeemmooss qquuee ttaannttoo llaa ssubjetividad como la semiótica, son aquí equiparables en tanto que anuncian una experiencia de apertura, una actividad de representación única.
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PPaarraa intentar elucidar algún sustento, en principio, me guiaré por lo dicho ya. Me refiero a Hegel y a su enfática propuesta de los tres tiempos: 1.- Lo dado y que tiene entendimiento desde el fundamento (tesis como afirmación). 2.- Lo negativamente racional y que alude al tipo de relación (antitesis como negación). 3.- Lo positivamente racional en donde aparece la representación (síntesis como aceptación).
Ahora bien si entendemos a la afirmación (lo dado) como ese lugar de donde parten las cosas que nos han de constituir, por el mero desamparo o el desvalimiento que nos antecede como sujetos, y del cual la identificación será el mejor de los resultados; podemos ver así, que la antítesis (lo negativo) es el lugar de la metáfora, de cierto lugar de entendimiento que posibilita el vínculo, pero éste ya no como incuestionable, sino precisamente como el lugar de la pregunta, de esa que surge en reciprocidad de otro (como semejante), que ya no es el Otro que ha dicho y dado la tesis (primer momento). Más aún, de este pasaje cabrá la posibilidad del tercer momento, es decir de ese, en donde habiendo ya, pasado por la interlocución del otro, surge el sujeto; pero que en la medida de su interpelación, dará no solo cabida al sujeto, sino a la subjetividad de éste. Empero para que dicho trayecto ocurra, habremos de ver un sin fin de posibilidades; entre ellas la del FPS. Pues no es lo mismo que se reprima (Verdrängung) la realidad (situación del orden de las neurosis) que se reniegue (Verleugnung del orden PS). Siendo más específicos, en una represión el conflicto esta en la aceptación de dicha realidad, es decir en donde “la satisfacción de una pulsión ofrecería el peligro de provocar displacer en virtud de otras exigencias”19; en la otra (re-negación) el problema se sitúa en el rechazo entero de dicha realidad. Es decir, ayudándonos del mismo Hegel, la problemática neurótica se ubica en el paso dos, en donde la negación como proceso defensivo imposibilita su buena resolución. Algo muy diferente será, si dicho paso se reniega, es decir, que ese exterior adquiera el estatuto de NO existencia.
Pierce afirma –según Samaja (2004)- que cuando el contenido que ocupa a una cierta conciencia no puede efectivamente pensarse o sintetizarse con ciertas categorías dadas, entonces, la introducción de una categoría específica –más rica- se torna imprescindible y debe ser incluida. Y en esa necesidad de su inclusión estriba la prueba de su validez. “Sin esa operación conceptual, la conciencia PIERDE SU UNIDAD”, o, lo que es lo mismo: “se pierde a sí misma”. Es así como se me ocurre pensar en la posibilidad de cierta analogía catagorial para dar cuenta del acontecimiento en relación con la experiencia y con la falta de ésta una vez dado el primero.
19 Laplanche. J y Pontalis, J. (1996) “Diccionario de Psicoanálisis” Ed. Paidós Barcelona. España.
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La propuesta contempla los tres de Hegel y los tres de Freud; me refiero a:
Hegel (1812-1816)
Freud (1914)
Lo dado y que tiene entendimiento
((tteessiiss ccoommoo aaffiirrmmaacciióónn yy//oo ppoossiicciióónn))
RReeccoorrddaarr
LLoo nneeggaattiivvaammeennttee rraacciioonnaall
((aannttiitteessiiss ccoommoo nneeggaacciióónn yy//oo ooppoossiicciióónn)).. LLuuggaarr ddee llaa mmeettááffoorraa yy ddeell ccuueessttiioonnaammiieennttoo
Repetir
LLoo ppoossiittiivvaammeennttee rraacciioonnaall
((ssíínntteessiiss ccoommoo aacceeppttaacciióónn yy//oo ccoommppoossiicciióónn))..
Reelaborar
¿SSee ppooddrráá eennttoonncceess ppeennssaarr aall FFeennóómmeennoo PPssiiccoossoommááttiiccoo ccoommoo uunn ppaassaajjee ddeell pprriimmeerroo aall tteerrcceerroo ssiinn ddaarr ccaabbiiddaa aall sseegguunnddoo,, ppoorr aaqquueellllaa ffaallttaa ddee ccuueessttiioonnaammiieennttoo yy ppoorr lloo qquuee mmááss aaddeellaannttee ssee vveerráá ccoommoo rreenneeggaacciióónn ddeell iimmaaggiinnaarriioo eenn ccuuaannttoo ssuu aacceeppcciióónn ddee llaa rreeaalliiddaadd?? TTooddoo eelllloo ssaabbiieennddoo ddee aanntteemmaannoo qquuee lla función del interpretante adquiere valor solo a partir del sistema que integra, es decir entre significante y significado, desde esa particularidad discursiva.
Talvez, y sin temor a equivocarme, hasta aquí nnoo sseeaann ssuuffiicciieenntteess ttaalleess pprreecceeppttooss,, eemmppeerroo podríamos agregar los siguientes tres, habiendo considerado de antemano la falla en lo ligado representacional y que alude al interpretante y lo que asumimos como antítesis de la propuesta Hegeliana respecto del FPS:
Hegel (1812-1816)
Freud (1914)
Padecimiento Psicosomático.
TTeessiiss ((ppoossiicciióónn))
RReeccoorrddaarr
RReettoorrnnaarr:: aa lloo rreenneeggaaddoo yy qquuee ssee aassuummee ccoommoo iiddeeaall.. ((iimmppoossiibbiilliiddaadd ddee ccoorrttee yy//oo aaffáánniissiiss))
AAnnttíítteessiiss ((ooppoossiicciióónn))..
LLuuggaarr ddee llaa mmeettááffoorraa..
Repetir
RReevveellaarr :: eenn aa--ssíínnttoommaa,, ssiinn ppoossiibbiilliiddaadd ddee rreepprreesseennttaacciióónn.. AAccoonntteecciimmiieennttoo eesscciinnddiiddoo..
SSíínntteessiiss ((aacceeppttaacciióónn yy ccoommppoossiicciióónn))..
Reelaborar
EEnnccoonnttrraarr:: eenn eell ccuueessttiioonnaammiieennttoo ddee lloo aannttiittééttiiccoo cciieerrttaa ppoossiibbiilliiddaadd ddee lliiggaadduurraa.. DDaarr ccaabbiiddaa aa llaa eexxppeerriieenncciiaa ddee ttaann mmaaggnnooss aasseennttaammiieennttooss pprreevviiooss,, ddeell oorrddeenn ddeell aaccoonntteecciimmiieennttoo qquuee hhaa ddeevveenniiddoo yy qquuee nnoo ssóólloo aalluuddee aa llaa rreepprreesseennttaacciióónn ddeell mmiissmmoo..**
* En el teatro es marcada la diferencia entre el representar y el devenir de un personaje; el primero alude a cierta caracterización que quien actúa, hace en función de dar cabida a eso que el personaje necesita, muy por el contrario el devenir involucra un ser que no actúa, sino que se convierte en eso que se intenta decir. Quizás el primero tenga que ver con eso que se TIENE que hacer para dejar ver y el segundo con eso que se tiene que SER para dar cabida a eso que urge representar, aunque este “representar” esté lejos aún de la representación en términos metapsicológicos. Me refiero aquí a los componentes necesarios de la Vorstellungsrepräsentanz (representante-representativo).
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AAhhoorraa bbiieenn,, pprreesseennttoo eessttaa ttaabbllaa ccoonn eell úúnniiccoo oobbjjeettiivvoo ddee ccllaarriiffiiccaarr mmiiss iiddeeaass rreessppeeccttoo ddee lloo qquuee eenn uunn iinniicciioo mmaanniiffeessttéé,, eess ppoorr eelllloo qquuee nnoo cceessaa aallllíí mmii iinnqquuiieettuudd,, ssiinnoo qquuee mmee iinncciittaa,, --qquuiizzááss eenn mmooddoo ddeessmmeeddiiddoo-- aa hhaacceerrmmee llaa ssiigguuiieennttee pprreegguunnttaa:: ¿TTeennddrráánn aallggúúnn ppuunnttoo ddee ccoonnvveerrggeenncciiaa llooss ttrreess ddee HHeeggeell,, llooss ttrreess ddee FFrreeuudd yy llaa pprrooppuueessttaa iinniicciiaall ddee AArriissttóótteelleess pprrooffuunnddiizzaaddaa ppoorr PPeeiirrccee??
BBrraauusstteeiinn2200 ddiiccee:: ““LLaa rreellaacciióónn ccoonn llaa mmaaddrree ppooddííaa sseerr vviivviiddaa hhaassttaa eennttoonncceess eenn llaa iinnmmeeddiiaatteezz;; eerraa rreellaacciióónn dduuaall ddoonnddee llooss llíímmiitteess eerraann aammbbiigguuooss ee iimmpprreecciissooss.. DDee aaqquuíí eenn mmááss llaa mmaaddrree eessttáá ppeerrddiiddaa..”” EEmmppeerroo eell PPSS llaa rreeccuuppeerraa rree--nneeggaannddoo ttaalleess hheecchhooss,, hhaa ddee eennccoonnttrraarrllaa eenn ssuu aa--ssíínnttoommaa.. LLoo qquuee nnooss mmuueessttrraa uunnaa nnuueevvaa iinntteerrrrooggaannttee ¿EEll ppaaddeecciimmiieennttoo ppssiiccoossoommááttiiccoo ssee ttrraattaa ddee uunnaa ppssiiccooppaattoollooggííaa ddeell rreettoorrnnoo?? YY ddee sseerr aassíí ¿ddee qquuéé ttiippoo ssee ttrraattaa??,, ppuueess ccoommoo ssaabbeemmooss ddeessddee llaass ccuuaattrroo ppoossiibbiilliiddaaddeess mmoossttrraaddaass aanntteess ((AA,, EE,, II yy OO)) hhaayy ppoossiibbiilliiddaadd ddee rreettoorrnnoo,, llaa ccuueessttiióónn sseerráá qquuee eenn ccaaddaa uunnaa ssee vviivveenncciiaarráá ddee mmaanneerraa ddiiffeerreennttee,, pprreeddoommiinnaannddoo yy aalluuddiiéénnddoossee eenn ddeemmaassííaa aa aallggoo qquuee hhaa ddeejjaaddoo mmaarrccaa ((EEiinnddrruucckk)).. MMaarrccaa qquuee eenn eell ccaassoo ddeell PPSS sseerráá oottrraa,, eenn ttaannttoo yy eenn ccuuaannttoo aa qquuee eess ééssttaa ddeennttrroo ddee llaa ccuuaall hhaallllaa ssuu ggooccee.. MMee rreeffiieerroo aall aa--ssíínnttoommaa yy ddeell ccuuaall eell pprroottaaggoonniissttaa ((eell eennffeerrmmoo)) nnoo hhaa ddee ssaabbeerr nnaaddaa eenn ssuu ffaallttaa ddee ccaappaacciiddaadd aassoocciiaattiivvaa..
20 Braunstein, N. (2002) “Psiquiatría, Teoría del sujeto, Psicoanálisis” (Hacia Lacan). Ed. Siglo XXI. México.
11
En síntesis y de manera hipotética, la propuesta es la siguiente:
Afirmativo
Negativo
Universal
AA== TTooddoo ssuujjeettoo eess pprreeddiiccaaddoo,, eess ddeecciirr ppaassaa ppoorr eell eeddiippoo..
EE== TTooddoo ssuujjeettoo eess nnoo pprreeddiiccaaddoo,, eess ddeecciirr nnoo hhaayy ccaassttrraacciióónn.. OOppeerraa llaa ffoorrcclluussiióónn..
Particular
II== AAllggúúnn ssuujjeettoo eess pprreeddiiccaaddoo,, eess ddeecciirr ssee ttiieennee llaa ppoossiibbiilliiddaadd ddee ssiinnttoommaattoollooggííaass qquuee ppaarrtteenn ddee llaa rreepprreessiióónn..
OO== AAllggúúnn ssuujjeettoo nnoo eess pprreeddiiccaaddoo,, eess ddeecciirr qquuee hhaayy ffoorrcclluussiióónn aauunnqquuee ppuueeddee sseerr llooccaall yy nnoo ggeenneerraall..
NNeeuurroossiiss
PPssiiccoossiiss yy FFPPSS..
AAssíí bbiieenn,, ddee llaa SSíínntteessiiss ssee ddeesspprreennddee eell hheecchhoo ddee qquuee hhaayyaa llaa ppoossiibbiilliiddaadd ddee ssíínnttoommaass ((II:: eenn ttaannttoo rreepprreessiióónn)) oo ddee aa--ssíínnttoommaass ((OO:: eenn ttaannttoo rreenneeggaacciióónn)).. YY ssii llaa pprreegguunnttaa ssiigguuiieennttee eess ¿qquuéé ppaassaa eenn llaa ppssiiccoossiiss?? LLaa rreessppuueessttaa sseerráá:: AAllllíí nnoo hhaayy ccaabbiiddaa aa llaa aannttíítteessiiss ((hhaayy ffaallttaa ddee llaa ffaallttaa)) aa ddiiffeerreenncciiaa ddeell FFPPSS eenn ddoonnddee aallllíí rraaddiiccaa eell pprroobblleemmaa.. PPuueess uunnaa ccuueessttiióónn sseerráá llaa nnoo eexxiisstteenncciiaa yy oottrraa,, mmuuyy ddiiffeerreennttee qquueerreerr nneeggaarr ddiicchhaa eexxiisstteenncciiaa..
MMee gguussttaarrííaa ffiinnaallmmeennttee ccoommeennttaarr qquuee eenn mmooddoo aallgguunnoo eessttee ttrraabbaajjoo pprreetteennddee ssiinntteettiizzaarr ddee mmaanneerraa ggeenneerraall uunn ddeessaarrrroolllloo ppaarrttiiccuullaarr ddee llooss ddiiffeerreenntteess ccuuaaddrrooss ppssiiccooppaattoollóóggiiccooss,, ssiinnoo ppoorr eell ccoonnttrraarriioo pprrooppoonneerr uunn iinnddiiccaaddoorr mmeettooddoollóóggiiccoo mmááss ––ssii ssee mmee ppeerrmmiittee-- ddeennttrroo ddee llooss qquuee yyaa ssee hhaann eexxppuueessttoo yy qquuee aalluuddeenn aa llaass ddiiffeerreenntteess oorrggaanniizzaacciioonneess ppssííqquuiiccaass..
J.E.
J.A.
Cualidad y Síntesis.
Empero las diferencias radicarán en cuanto al nivel de aceptación de:
En Afirmativo: de la castración (en tanto sujeto)
En Negativo: de la realidad. (en tanto yo como instancia psíquica)
Cantidad
Tesis
Antitesis
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A manera de conclusión:
FFrreeuudd eenn 119922002211 ddiiccee:: ““DDee eessttee mmooddoo,, llaa vviioolleenncciiaa mmeeccáánniiccaa ddeell ttrraauummaa lliibbeerraarrííaa eell qquuaannttuumm ddee eexxcciittaacciióónn sseexxuuaall qquuee,, ccoommoo ccoonnsseeccuueenncciiaa ddee llaa ffaallttaa ddee pprreeppaarraacciióónn aa llaa aanngguussttiiaa,, aaccttúúaa ttrraauummááttiiccaammeennttee;; ppoorr oottrraa ppaarrttee,, llaa hheerriiddaa ccoorrppoorraall ssiimmuullttáánneeaa lliiggaarrííaa eell eexxcceeddeennttee ddee eexxcciittaacciióónn mmeeddiiaannttee llaa ddeemmaannddaa ddee uunnaa ssoobbrree--iinnvveessttiidduurraa nnaarrcciissiissttaa ddeell óórrggaannoo qquuee ssuuffrree..”” LLoo ccuuaall nnooss ddaa uunnaa ggrraann eexxppeeccttaattiivvaa,, ppuueess ppooddrrííaammooss ppeennssaarr aall aa--ssíínnttoommaa ccoommoo ppuullssiióónn eerróóttiiccaa ((ddee lliiggaadduurraa)) yy nnoo ccoommoo eenn llaa iinnmmeeddiiaatteezz,, tteennddeerrííaa aa ccoonndduucciirrnnooss mmeerraammeennttee aa uunn pprriinncciippiioo ttaannááttiiccoo.. DDee aaqquuíí,, uunnaa vveezz mmááss qquuee nnoo ttooddoo eessttee eecchhaaddoo ppoorr llaa bboorrddaa,, ssiinnoo ttooddoo lloo ccoonnttrraarriioo;; eess aa ppaarrttiirr ddeell FFPPSS qquuee uunnoo ppuueeddee ddaarr ccuueennttaa ddee eessee rreessttoo qquuee ccoonnttiieennee eell íímmppeettuu ((vvaallggaa ppoorr llaa ppuullssiióónn)) ddee ssaalliirr ddeell ssuurrccoo ((eenn ssuu ccoommppoonneennttee eeggoo--ddiissttóónniiccoo)) ddeell qquuee vveennííaa ssiieennddoo pprroodduuccttoo,, yy ddiiggoo eessppeecciiaallmmeennttee pprroodduuccttoo,, ppuueess ssee eerraa eenn ffuunncciióónn ddee oottrroo yy nnoo hhaabbííaa aallllíí,, ccaabbiiddaa aa llaa ssuubbjjeettiivviiddaadd,, mmiissmmaa qquuee ppooddrráá ggeenneerraarrssee aa ppaarrttiirr ddee eessttaa nnuueevvaa aacccciióónn:: eell aa--ssíínnttoommaa..
PPaarraa tteerrmmiinnaarr mmee aattrreevvoo,, ddeessddee llaa ssíínntteessiiss,, aa eevviiddeenncciiaarr uunnaa ppaarrttiiccuullaarr sseemmiióóttiiccaa qquuee mmee iinntteerrppeellaa..
CCóómmoo ccuueessttiioonnaarr,,
ssii eell ssiimmppllee hheecchhoo ddeennoottaa dduuddaa..
CCóómmoo iinntteerrrrooggaarr,,
ssii ppaarraa hhaacceerrlloo hhaayy qquuee iinnmmiissccuuiirrssee..
CCóómmoo ssiiqquuiieerraa,,
pprreetteennddeerr rreessppuueessttaass,,
qquuee nnoo ppaarrttaann ddee uunnoo......
21 FFrreeuudd ““MMááss aalllláá ddeell pprriinncciippiioo ddeell ppllaacceerr”” aalluuddiieennddoo aa ssuu tteexxttoo:: ““IInnttrroodduucccciióónn aall NNaarrcciissiissmmoo”” ((11991144))..
13
Bibliografía: Braunstein, N. (2002) “Psiquiatría, Teoría del sujeto, Psicoanálisis” (Hacia Lacan). Ed. Siglo XXI. México. Cosentino, J. (1999) “Construcción de conceptos freudianos II”. Ed. Manantial. Bs As, Argentina. Cosentino, J., Escars, C., Altman, N., Cragnolini, M., Laznik, D., Manfredi, H., Vidal, E., Villaverde, P. (2004) “El giro de 1920”. Ed. Imago Mundi. Bs As, Argentina. Evans, D. (1997) “Diccionario introductorio de psicoanálisis lacaniano” Ed. Paidós. Argentina. Freud, S. (1900) “Interpretación de los sueños”. Obras completas. Ed. Amorrortu. Freud, S. (1901) “Sobre el sueño”. Obras completas. Ed. Amorrortu. Freud, S. (1914) “Introducción al narcisismo”. Obras completas. Ed. Amorrortu. Freud, S. (1920) “Más allá del principio del placer”. Obras completas. Ed. Amorrortu. Freud, S. (1923) “El yo y el ello”. Obras completas. Ed. Amorrortu. Freud, S. (1925) “Inhibición , síntoma y angustia”. Obras completas. Ed. Amorrortu. Freud, S. (1938) “ Moisés y la religión monoteísta” Obras completas. Ed. Amorrortu. Hornstein, L (2004) “Narcisismo e intersubjetividad, notas sueltas para un debate” Conferencia presentada en APdeBA. Hornstein, L (2002) “Narcisismo” 2da reimpresión. Ed. Paidós. Bs As, Argentina. Kant, Inmanuel (1973) “Crítica de la Razón Pura.” Editorial Losada. Bs As, Argentina. Lacan, J. (1975) “Conferencia en Ginebra sobre el síntoma”. En Intervenciones y Textos 2. Ed Manantial, impresión del 2001. Bs As, Argentina. Laplanche. J y Pontalis, J. (1996) “Diccionario de Psicoanálisis” Ed. Paidós Barcelona. España. Mc Dougall, Joyce. (1995) “Teatros del cuerpo” Ed. Julian Yebenes. España. Marty, P. (1995) “Psicosomática del adulto” Ed. Amorrortu. Bs As, Argentina. Marty, P. (1995) “El orden psicosomático” Ed Promolibro. Valencia, España. Peirce, C. (1988) “Escritos lógicos.” Editorial Alianza. Madrid. España. Tenorio de Calatroni, M. (1998) “Pierre Marty y la psicosomática” Ed. Amorrortu. Bs As, Argentina. Samaja, J. (2004) “Introducción a la teoría de las categorías de kant-peirce (con un apéndice sobre las categorías en Hegel.)” Enviado por correo electrónico a los alumnos del curso.
14
Samaja, J. Con la colaboración de Roxana Ynoub (2005) “Papeles para una teoría
dialéctica del signo.(borradores.)”. Enviado por correo electrónico a los alumnos del curso. Sami Alí. (1994) “Pensar lo somático”. Ed Paidós. Bs As, Argentina. Sami Alí. (1996) “Cuerpo real, cuerpo imaginario”. Ed Paidós. Bs As, Argentina. Ynoub, R. (2005) “Breve introducción a la semiótica narrativa de Greimás y Courtés.” Enviado por correo electrónico a los alumnos del curso.


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